De monstruos y política

Los maestros y la agenda democrática nacional

Tal pareciera que la detención de los dirigentes magisteriales "por lavado de dinero" fue una provocación calculada para llevar las respuestas al escenario de violencia en que se encuentra Oaxaca, Michoacán, Chiapas y sus repercusiones en Ciudad de México. La provocación gubernamental no es espontánea, la protesta sí.

La contrainsurgencia ha impuesto sus tiempos y decidió que pasadas las elecciones era la oportunidad "para subir el calor del horno", y frente a una CNTE descabezada, con un programa limitado y sectorializado, desgastado en un proceso de diálogo aislado entre el gremio y el gobierno, éste último decidió dar la batalla final contra la resistencia magisterial.

La respuesta popular tiene de fondo los miles de maestros despedidos que para los muncipios pobres de Chiapas y Oaxaca, principalmente, era parte fundamental de la economía local en amplias regiones y eso no fue calculado a la hora de que el gobierno federal hiciera su política de despidos para imponer el nuevo control presupuestal.

El alto nivel de confrontación que ha dejado ya un número indeterminado de muertos y cientos de heridos, incluyendo reporteros, ha sido un clima perfecto para la acción de provocadores y oportunistas.

¿Cuáles son las implicaciones no solo en el plano educativo, sino también político que se derivan de esta nueva espiral de violencia?

Podría ser una purga aplicada desde el gobierno federal, tras el regreso del PRI a Oaxaca, llevando a la CNTE en lo particular al desgaste y la rendición de sus demandas.

El gobierno sabe por la debilidad sectorial y el sectarismo político que la resistencia son brotes y que quienes se solidarizan con ellos, de la indignación y las manifestaciones no pasan. ¿Qué hay que hacer para no repetir y para que la purga contrainsurgente, pierda eficacia?

La lucha de los maestros es importante, pero la respuesta de fondo y la solidaridad desde otros ámbitos va más allá de sus demandas sectoriales y solo se puede contener la represión y avanzar mediante una amplia convergencia democrática. La crítica al mal gobierno no es patrimonio de un sector, por eso o se abre la agenda o se cae en la provocación.

En la capital, los maestros deben revisar sus actuaciones, pues acá se vive un proceso propio polarizado, donde más allá del gobierno existe una ciudadanía diariamente confrontada, con agenda propia, amplia y diversa, a tomar en cuenta.

Los maestros deben coincidir no con el sectarismo, sino con una agenda democrática amplia que también está luchando.

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@MarcoRascon