De monstruos y política

Las ingenuidades de ayer y hoy

Hoy, por haber intentado registrarnos como candidatos independientes, algunos nos han dicho que hemos sido unos ingenuos.

He reflexionado sobre nuestras ingenuidades y al revisar entre los tiempos bravos de la juventud hace ya 44 años, de cuando enfrentábamos y buscábamos cambiar el régimen de los crímenes del 2 de octubre y el 10 de junio, irónicamente llegué a la conclusión de que éramos menos ingenuos ayer, expropiando bancos a mano armada para comprar armas y derrotar a las fuerzas represivas del gobierno, que hoy, queriendo registrarnos como candidatos independientes.

Sin embargo, hay que reconocer que antes, como hoy, la voluntad "ingenua" ha logrado cambios y siembras; coherencia entre lo que se dice y se hace; que con la consecuencia se siembra, y que aquellos golpes de voluntad de ayer y hoy han logrado cambios que siempre serán el punto de partida y nunca el de llegada. ¿Qué revolución no se ha hecho con una alta dosis de ingenuidad e inexperiencia?

Hace 27 años fue también ingenuo buscar el registro para la Revolución Democrática de 1988 y que unificó a PCM, PSUM, PMS, tendencias, grupos y corrientes en un partido que quisimos que fuera de nuevo tipo y no lo fue. La derrota profunda es haber pasado de los procesos de unidad al divisionismo; de la desfiguración programática y la dispersión, al sectarismo victorioso. Paradójicamente, hoy se considera un triunfo político —no una ingenuidad— garantizarle la continuidad a los poderes que se dice combatir.

Hace 17 años, también de manera "ingenua", el EZLN convocó a una Consulta por el Reconocimiento de los Derechos de los Pueblos Indios y por el Fin de la Guerra de Exterminio, a fin de que fueran reconocidos los Acuerdos de San Andrés. Dos ingenuidades que movieron al país: declararle la guerra al régimen desde la Lacandona (1994) y la consulta con miles de votos ciudadanos apoyando los derechos indígenas (1999).

Ingenuo, también en 2014 la recolección de firmas exigiendo referéndo sobre la reforma energética, que logró más de 4 millones de firmas en el país y que la Suprema Corte declaró "improcedente" porque afectaba los ingresos del Estado.

Ingenuo, también esperar la verdad sobre Ayotzinapa y una justicia que ni remotamente se asoma.

Conclusión: en México, los cambios se han hecho a base de ingenuidades contra poderes absolutos y caminos trillados. Son líquidos como la fuerza del agua, que siempre pasan y son indetenibles. ¡Ingenuos del mundo, uníos!


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@MarcoRascon