De monstruos y política

Izquierda derechizada y revolución antialternativa

Son los representantes de la revolución antialternativa. Negar es su naturaleza.

Su consigna central es un sofisma: “El país no necesita reformas, solo acabar con la corrupción”, pues no se puede acabar con la corrupción estructural solo con llamados a la moral, sin reformas. La consigna revela un pensamiento conservador, que se presenta como radical y decente, que defiende las condiciones de los corruptos… para que dejen de ser corruptos.

La izquierda derechizada desde la política denuncia a la política como causante de todos los males; no quiere impuestos, pero quiere prerrogativas electorales; denuncia a los partidos, pero quiere ser partido.

Su revolución es reacción a todo; vigilancia y sospecha, regocijo del pesimismo, fantasías de infantes terribles que agrediendo se victimizan; exaltación de la derrota y delirio persecutorio.

Bajo esta visión, la izquierda derechizada y sus intelectuales, ven en toda opción distinta un enemigo y la traición. Bajo ese prisma son ambiguos frente a la nueva halconería de los provocadores, pues les sirven para inventar las masacres y reclamar la represión que no vivieron, porque en su tiempo huyeron. Son los que al momento ven la provocación espantados y al día siguiente, la defienden.

En este mar de confusiones, la izquierda que se caracterizaba por defender la calidad educativa, hoy derechizada y torpe, pone por delante la defensa del viejo sistema corporativo-charro-sindical que permitía a los líderes ofrecer votos y controles. Así lo hacía Fidel Velázquez y de ahí nació el Partido Nueva Alianza, Panal, gracias a los mecanismos sindicales que ahora defiende la CNTE. ¿Pedirá en el futuro ser partido local en Oaxaca?

Es claro que la CNTE de hoy, no es la CNTE de los 80, cuando su bandera era la democracia sindical y contra el charrismo del SNTE. Ahora se funden en la misma causa.

En lo fiscal, ya desde hace años, la izquierda mexicana se había venido derechizando hasta llegar a este momento. ¿No defendíamos la idea de un Estado fuerte? Ahora la izquierda derechizada coincide con el neoliberalismo, llamando a no pagar impuestos coincidiendo con oligarcas.

Bajo el argumento genérico de NO a las reformas, la revolución antialternativa, festejo como triunfo suyo, no al IVA en alimentos y medicinas, pero en el vacío de conceptos, optó por el oportunismo y se sumó al PAN y los sectores conservadores, bajo un objetivo: deslindarse de la izquierda que sacó de la reforma los impuestos al consumo y mantener su posición virginal de no reconocer ninguna reforma orientada a gravar las ganancias, como el aumento al ISR, las operaciones en Bolsa, los refrescos y la homologación de 16 por ciento de IVA en la frontera. ¿Por qué en Oaxaca donde se reivindica “la especificidad educativa” se tiene que pagar IVA al 16 por ciento y en la frontera 10, subsidiando ganancias y a los consumidores externos?

La izquierda derechizada se regocija del retroceso en el ejercicio de las libertades democráticas en el DF, diciendo: “Mancera es represor”. Los bloqueos reclamando represión son hoy incompatibles con los objetivos democráticos en el DF y son un bumerán que apunta hacia el riesgo de perder la capital.

La izquierda derechizada en sus juegos infantiles pone en riesgo y aísla el proceso local al herir deliberadamente a la ciudadanía del DF y enfrentarla al gobierno, que guste o no, es parte de un proceso histórico de la izquierda democrática. Chico favor se le hace al PRI y los sectores conservadores la posibilidad de un proceso reversible en la ciudad.

Como parte de esta tendencia hacia la derecha, existen propuestas que se definen por el color de nuestro mestizaje. José Vasconcelos, resentido y delirante, reivindicó la “Raza Cósmica” y fue una tragedia ideológica para la oposición democrática, pues como toda ideología basada en la raza y el racismo, acabó coincidiendo con el Hitler y el nazismo.

La fuerza democratizadora mexicana, debe definir su papel a lo interno y frente al exterior. Un Estado fuerte significa la existencia de economía propia, fronteras y soberanía. Estados Unidos nos necesita débiles.

Es por eso que se requiere luchar por un nacionalismo de nuevo tipo basado en la unidad y la prosperidad de la mayoría de los mexicanos, abriéndonos al mundo y escapando del Destino Manifiesto y el fracaso. La izquierda debe luchar por reformas.

¿Qué se dirá en 20 años sobre esta etapa obscura y confusa, cuando la izquierda mexicana se hizo de derecha y antinatural?

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@MarcoRascon