De monstruos y política

Derechos culturales al Constituyente

Luego de dos años de trabajo institucional en el equipo de Eduardo Vázquez en la Secretaría de Cultura, he iniciado la separación en la misma para contender por el cargo honorífico de ser diputado independiente a la Asamblea Constituyente del nuevo estado Ciudad de México.

En este tiempo y al lado de un puñado convocado por Eduardo Vázquez, poeta, hombre culto y de izquierda, aprendí la importancia mayor que la cultura debe tener en la política. Que la cultura es herramienta para la paz y construir comunidad, que es el soplo, junto al desarrollo social, económico y ambiental, lo que hace al derecho humano integral.

A todos un abrazo por haber compartido este tiempo a favor de la cultura y por aquellos que encienden el motor humano de la creatividad, la identidad, la defensa del patrimonio y hacen visible a la capital indígena y el arte popular que nos permea.

De ese compromiso con la cultura no me separo ni despido, y al revés: un objetivo generacional es remarcar y hacer presente en la Constitución de la ciudad la cultura, como un derecho que deberá ser parte de la Carta de los Derechos y Deberes Ciudadanos que propondríamos y que deberán tener rango de ley en la Constitución.

A partir de que ningún derecho actual se pierde, el tema de la Constitución de la ciudad es el futuro. Detonar la necesidad de una nueva Constitución para el país; interesar a la ciudadanía y las comunidades sobre su trascendencia, es una tarea necesaria para ver el futuro del país en su conjunto; lo que nos une y divide, lo que tenemos y a lo que aspiramos.

Deseo ser candidato independiente, porque en los partidos ya no caben los sueños ni las convicciones ni la visión del futuro. Por eso, con el impulso de grupos de jóvenes y activistas, que luchan por construir comunidad, nuevas formas de gobernanza, que provocan ciudad y que unen, rehaciendo compromisos esenciales.

Junto al tema de la cultura, creemos que los derechos de los niños deben estar por encima de todos los derechos, pues son el futuro que garantiza. La Constitución del nuevo estado debe asumir la tutela de los niños que abandonó el Estado neoliberal e irresponsable.

Reivindicar el valor del trabajo para que no sea una Constitución de simulaciones y derechos de papel; buscar la coherencia metropolitana; la gobernanza a través de alcaldías con identidad cultural, territorial e histórica y una visión política desde la libertad, los barrios, lo cultural y comunitario, son el compromiso de 30 años, y por eso me voy, pero no me despido.


www.marcorascon.org
@MarcoRascon