De monstruos y política

Cuba y Estados Unidos

Cuba no llegó aquí “por hambre”, sino triunfante.

Se equivoca el viejo anticomunismo; los que se quedaron estancados en la defensa de la guerra fría; los que cultivan derrotas para justificar defecciones. Sin embargo, el debate ideológico sigue y tiene sus lastres.

Esta es la obra del pueblo cubano, defendiendo la Revolución, que ha sido el eje de las relaciones entre América Latina y Estados Unidos.

Lo que sucede esta semana en La Habana es histórico, pues contiene un repaso de la visión norteamericana desde la presidencia de John F. Kenedy hasta la actual de Barack Obama y que encabeza el quiebre de los valores obsoletos que plantean un cambio estratégico entre Cuba y Estados Unidos.

Simboliza el encuentro la caminata de Obama por la Plaza de la Revolución, donde permanecen las figuras del Ché y Camilo Cienfuegos, que mantiene la memoria de lo que se dijo y decidió en la Primera y Segunda Declaración de La Habana; durante la guerra contra Viet Nam; el proceso de descolonización de África; la muerte del Ché en Bolivia, la solidaridad con Chile y las luchas de liberación en toda América Latina.

Frente a lo que dicen los derrotados, ahora arropados por Donald Trump y la visión racista que lleva a los imperios al fascismo, el pueblo y el Estado cubanos surgidos de la Revolución llegan hoy proponiendo cambios, pero reivindicando el valor de la soberanía y la independencia triunfante.

Tambien la visita de Barack Obama a Cuba es parte de los atisbos del siglo 21, pues en los círculos conceptuales del poder mundial sigue predominando la visión y paradigmasdel siglo 20.

Hoy que el mundo global, Europa y norteamérica principalmente, vive las consecuencias de la visión expoliadora de las economías de mercado, causante de las migraciones masivas —esas sí por hambre—, se da un paso gigante entre la dirección cubana y Barack Obama, que seguramente tendrá repercusiones internas en ambos países.

Hay quiénes sueñan con un Tiananmén cubano para reventar el proceso y un triunfo de Trump para
apoyarlo. “Cuba no es el peligro”, como diría Obama: el peligro es la opción beligerante de la ultraderecha racista y antiinmigrante que, contrariamente a lo que sucede hoy en La Habana, propone levantar muros entre Estados Unidos y América Latina.

Pese a haberse dicho antes, nunca se pensó que desde la visita de James Carter a Cuba se había iniciado el proceso de restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos, en vida de Fidel.

Llegar a este día es un triunfo del pueblo cubano, de José Martí y de la Revolución Cubana.

 

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@MarcoRascon