De monstruos y política

Candidatos independientes, ¿qué pasó?

Experimental por la premura; leyes a medio ajustar; un proceso que no quieren que sea contaminado con la presencia ciudadana; un sistema de partidos cuestionado y decadente; una Constitución derivada no del acuerdo, sino de la división, marcaron la primera fase de la convocatoria a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.

De 74 aspirantes, solo 50 reunieron los requisitos iniciales, que, a su vez, lograron reunir 3.4 millones de firmas para que 32 de ellos lograran entregar las 73 mil 740 necesarias. De estos solo 8 lograron la meta. ¿Qué pasó?

De los 3.4 millones de firmas (46 por ciento del listado nominal) hubo un rubro de 687 mil "no encontradas" que significó 20 por ciento aplicado a los aspirantes para eliminar a la mayoría. Las "no encontradas" en la lista nominal fue sin duda el mecanismo idóneo para eliminar candidatos independientes que rompieran los equilibrios presentes y futuros de la relación actual de partidos y para imponer una Asamblea Constituyente a modo.

Es de suponer que en la captura ciudadana hubo muchos errores al copiar un nombre y 18 dígitos de letras y números, pero ¿cuántos errores no habrán cometido los capturistas del INE ante la presión para capturar en 12 días 3.4 millones de datos, nombres y firmas? La eliminación de ese 20 por ciento sin posibilidades de comprobar cierto o falso fue la herramienta para la discrecionalidad política y la elaboración final del dictamen para que el INE resolviera.

Frente a la tarea considerada imposible para reunir en un mes 74 mil firmas de apoyo ciudadano, la realidad demostró que no. Las candidaturas independientes han demostrado ser un peligro para los partidos y candidatos del 2018. En todas las encuestas, los candidatos independientes superan con más de 100 por ciento a los aspirantes presidenciales.

Para los partidos fue sorpresivo que incluso con la resta de apoyos eliminados 2 millones respaldaron a los candidatos independientes, señalando la importancia de esta figura que no surge de los acuerdos y liderazgos de los partidos, sino del apoyo directo de los ciudadanos.

Existe la oportunidad de que este resultado pueda ser una transición hacia una reforma profunda o el peligro de convertirse en otro naufragio de un INE como rehén de partidos y gobiernos.

El actual momento histórico de la ciudad y el país debe situar esta contradicción entre leyes y reglamentos actuales, frente a la aspiración ciudadana de una democracia directa y participativa.


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@MarcoRascon