De monstruos y política

Candidatos independientes: entre la fantasía y el pesimismo

Si nos guiáramos por los spots de los partidos políticos en radio y tv, estaríamos entre la entrada a la felicidad inminente y un derrumbe de todas las instituciones.

Ante la realidad confusa, estas elecciones pintan como una disputa por el pesimismo y un todo convertido en promesa engañosa debido a que no tenemos resuelto hacia dónde vamos y nuestra democracia se ha convertido en una liturgia de lugares comunes, sermones vacíos de contenido, cuya regla para diferenciarse es ver quién es peor.

Lo cierto es que todos los partidos son funcionales para mantener un orden sin justicia económica, con grandes privilegios para una minoría que frena, para generar carencias y envilecer la vida social.

De los precandidatos independientes, una minoría sobrevivirá a las reglas de las firmas: el sistema de partidos se vacunó frente a este peligro y en la regla aprobada los excluyó. Pero también la sociedad ha optado conservadoramente por lo malo conocido y ha volteado a ver con indiferencia a los ciudadanos que han experimentado en la realidad un registro como candidatos independientes.

El Instituto Nacional Electoral, INE, ha sido inflexible frente a ellos, no hacia los partidos a los cuales les concedió ampliar el plazo para el registro de alianzas y coaliciones.

Esto hace que reflexionemos que pese la crisis política del estado de derecho, la movilización por los 43 estudiantes de Ayotzinapa, los escándalos de corrupción y conflictos de intereses, el sistema electoral permanece intacto.

Se demuestra que las realidades sociales e institucionales del país y las capas de los estados de ánimo por sectores no se permean ni se cruzan. Para junio tendremos una feliz nueva Cámara de Diputados electa, pero peligrosamente aislada de las muchas otras realidades que, como lava de volcán, buscan la superficie.

En los spots de radio y tv, pese a las visiones pesimistas de unos y fantasiosas de otros, la realidad está ausente y lo que fuera una reforma esperada y reclamada por amplios sectores sociales desde hace muchos años y elecciones, pese a su aprobación, no tendrá impacto en estos comicios de 2015.

La falta de equidad en la elección a favor de los partidos y en desventaja de los candidatos independientes demostrará que esa reforma requiere ajustes, pues hasta hoy es una mascarada para desalentar la participación ciudadana y el acceso a la representación independiente.

Un agravio más.

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