De monstruos y política

Anatomía del resentimiento

Resentir no es sentir doble o más veces. Su significado no es cuantitativo, sino un concepto propio que surge de la arbitrariedad de su estructura literal, pero con significado propio.

Resentir es una reacción. Es un tumor anímico que crece en forma de escozor, rabia, rencor, resquemor, animadversión, manía, odio, ojeriza, tirria, amargura, decepción crónica, pesimismo y agravio.

El resentimiento nubla la inteligencia y anula la objetividad al imponerse y repetirse en el mismo sujeto colectivo o individual.

Se dice que hay resentidos de buena fé y por sentimientos nobles, pero lo que es más común es que los resentidos pasan de la ofuscación a la complicidad contra los que dicen combatir y, por tanto, éstos siempre cultivan derrotas, solo creen en los muertos y en ellos mismos.

El resentimiento vive en todas las sociedades e individuos. Es una rémora, estorbo, impedimento, lastre, dificultad, traba, freno, obstáculo para el cambio y las reformas posibles, pues su objetivo no es lograr objetivos, sino vengar afrentas.

El resentimiento necesita sociedades injustas para desarrollarse y es universal: ha vivido en todos los tiempos y todas las culturas, de la misma manera que los monstruos, cuyo único origen es la búsqueda de la naturaleza humana para justificar sus deformaciones.

El resentimiento es un monstruo mental: cambia de forma para engañar. El resentimiento es el origen de la reacción, de lo reaccionario y, aunque confronta, su objetivo verdadero es estancar, paralizar, conservar los problemas y los males.

El resentimiento en Francia llevó a cientos a la guillotina y de sus excesos surgió Napoleón y la restauración.

El resentimiento si bien nace de una injusticia, crece y se desarrolla como una incapacidad para superar las causas de lo injusto y arbitrario. El resentimiento favorece lo despótico porque no lo sustituye, sino que lo imita. El resentimiento se recrea en las tragedias para sobrevivir y justificar errores.

El racismo es la forma más pura del resentimiento. Es el sentimiento más letal y reaccionario porque se justifica reclamando un espacio vital robado por otras razas.

En la fantasía del resentido, sus adversarios se desplomarán ante su maldad y la verdad se impondrá luminosa y diáfana ante el ejemplo y delirio de los resentidos.

Ejemplos universales contra el resentimiento son Gandhi y Nelson Mandela, que construyeron naciones sobre la base de la inclusión y frenando los odios, de opresores y oprimidos.

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@MarcoRascon