A la intemperie

Los verdaderos héroes de esta historia

Inicio aquí retomando desde donde ayer, en este mismo espacio, terminó su texto Adriana Malvido: "... en esta historia faltan las víctimas...". Faltan. Y eso que no son pocas y que todas habrán tenido historia y nombre y apellido.

Faltan en particular las víctimas directas del Sr. Guzmán Loera, aquellas tal vez en el orden de las decenas que él mismo pudo haber asesinado; las indirectas, aquellas tal vez cientos o acaso miles asesinadas a manos de sus segundos o terceros o desde donde estuvieran a sus órdenes, y también las más indirectas todavía, todas aquellas en el orden de un cuarto de millón de personas (1 por ciento de la población mundial con problemas de adicción severa, según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) que cada año fallecen a causa de una sobredosis (http://goo.gl/Nm5vR5). Y pensar que nuestro personaje dice estar libre... "pues se lo pidió a Dios y todo salió perfecto".

Pero sobre todo, en este momento, en esta gran historia faltan las historias todavía más grandes y acaso las más relevantes sobre los verdaderos héroes. Claro que no se trata ni del Sr. Penn, con su extraña costumbre de apoyar dictadores latinoamericanos que terminan hundiendo a sus países, ni tampoco de la cuando menos candorosa Srita. Del Castillo, con su insólita transfiguración en su personaje de Teresita Mendoza. Para ellos, la historia ni siquiera es El Chapo, sino que el acento está sobre todo en ellos mismos, aunque el texto del actor no deja de tener más de una reflexión interesante y los textos de la actriz en BlackBerry Messenger no dejan de caer en el ridículo.

Los verdaderos héroes son todos los que intervinieron de alguna manera en la operación y el primer cisne negro del año (ver "Algunos cisnes negros en el 16" en http://goo.gl/LRHg7) y sobre todo quienes lo hicieron de manera directa y detuvieron al personaje. ¿Cuántos de éstos, apostaría a que todos, tuvieron una infancia similar a la del capo, con una "familia muy humilde... una mamá que trabajaba muy duro... vendiendo naranjas o refrescos cuando niños... viviendo a los 15 años en lugares sin fuentes de trabajo..."? La diferencia, claro, es que los verdaderos héroes decidieron desmentir aquello de que "origen es destino" y adoptaron otros valores al decidir creer en eso que de chico le inculcaban a uno bajo el paraguas del civismo: el respeto a la ley, el servicio a la patria, la consideración a los demás, el esfuerzo personal como palanca de superación. En contraste con la casi plañidera historia de El Chapo, aquellas de los marinos y los policías federales —las que por su seguridad no se podrían contar con nombre y apellido— no llegarían a las páginas de Rolling Stone, pero servirían para comprobar que hay quien se enfrenta a las dificultades y toma las decisiones correctas.

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