A la intemperie

Un resultado… de la patada / y II

En 1970 nuestro país albergó los 32 juegos de la Copa Mundial de Futbol. En 1986 fueron 52, al aumentar de 16 a 24 las selecciones participantes. Con el aumento a 32 equipos, Corea del Sur y Japón hospedaron cada uno 32 de los 64 juegos del torneo en 2002. Ahora, para 2026, se espera un torneo de 48 equipos, por lo que la propuesta ante la FIFA es que nuestro país reciba 10 de los 80 juegos a celebrarse. Canadá, otro tanto igual. La tajada del león quedará en Estados Unidos: 60 juegos y prácticamente todos aquellos a partir de los dieciseisavos de final. Tal vez por ello el anuncio se hizo al inicio de la Semana Santa, para que pasara y se olvidara rápido.

El tema puede parecer trivial. Muchos dirían que es algo entre privados, así pues que hagan lo que quieran. Sucede, sin embargo, que hay un lamentable mensaje subliminal detrás de un acuerdo en el que la sensación que prevalece es una de rebaja, de derrota, un nuevo 2 a 0 pero ahora en la mesa de las negociaciones. Nuestro país contento con ser comparsa del vecino en un tema que a su sociedad le importa poco o casi nada, comparado con la nuestra. Por lo visto, los responsables de la Federación Mexicana de Futbol no pusieron atención a lo que el general retirado y tiempo atrás respetado secretario de Estado estadunidense, Colin Powell, advirtió hace pocas semanas en Acapulco, en ocasión de la Convención de Banqueros.

Hablando de la próxima renegociación del TLC, dijo Powell: “No entren a ella pensando que son el 10%... son una tercera parte, son un país soberano, no dejen que nadie los pisotee… el reto de México no es la actuación de EU, sino representar adecuadamente sus intereses en la negociación…”. ¿10 de 80 representa adecuadamente los intereses, las capacidades, los deseos, la experiencia, la historia futbolística de México? 10 es 12.5% de 80, dirían los cínicos de siempre. Es claro, por su parte, que las múltiples y distintas disparidades entre los tres futboleros amigos harían difícil (mas no imposible) un torneo con 26, 27 y 27 juegos en cada país, pero ¿qué tal haber tomado como un principio inamovible de la negociación un no más de 40 partidos en la sede más grande? En otras palabras, la suma de Canadá y México debiera haber dado cuando menos los mismos 40 juegos que en Estados Unidos. Un poco de dignidad, pues.

Si Estados Unidos puede albergar 60 juegos, puede también recibir 80. Hubiera sido mejor dejarlos solos y no jugar un papel que no nos corresponde y que esperemos no sea tomado como punto de partida en las negociaciones comerciales con el gobierno de Trump. Sería desastroso.

Era una buena idea, una magnífica idea, pero desear a toda costa traer algunos juegos a los nietos ha dado al traste con ella.

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