A la intemperie

Diez rasgos de un psicópata

Hace algunos años, la revista Behavioral Science & the Law publicó una investigación sobre la relación entre el liderazgo en el sector empresarial y la psicopatía (https://goo.gl/WrhFO2).  Definida ésta como una “anomalía psíquica, por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, la conducta social del individuo que la padece se halla patológicamente alterada”, el artículo fue retomado por Forbes y otras publicaciones de negocios. Parecía un contrasentido: ¿psicópatas en grandes corporaciones?

El estudio concluía que si bien aproximadamente 1 por ciento de la población adulta puede tener rasgos asociados con la psicopatía, ésta se da de tres a cuatro veces más en los altos niveles empresariales. Y aunque se trate de una minoría, ¿cómo saber si se está frente a uno? Quienes escriben sobre esto dicen que las características comunes de un psicópata podrían aglutinarse en el siguiente decálogo:

Carismáticos. Tienden a ser divertidos y a compartir historias casi increíbles pero que en su persona suenan convincentes al presentarlos como los héroes de la película.

Egocéntricos. Simplemente son el centro del universo, uno en el que pueden vivir de acuerdo únicamente a sus propias reglas.

Grandiosos. Todo en ello es superlativo. No hay espacio para la sencillez.

Incapaces de remordimiento. Les tiene sin pendiente el resultado de sus acciones para con terceros, y no pueden sentir arrepentimiento.

Faltos de empatía. Acaso el rasgo más evidente, según algunos, es que son ajenos totalmente al punto de vista o a las emociones de los demás.

Engañosos. Cuando son descubiertos en una mentira, simplemente cambian la historia y modifican los hechos para tener siempre una coartada fácil a la mano.

Falsos en sus emociones. En realidad no están sintiendo nada, aunque lo aparentan con alguien a su alrededor a quien por alguna razón quieren cortejar.

Impulsivos. Evaluar las ventajas y desventajas, o las consecuencias de sus deseos, les parece una pérdida de tiempo.

Vengativos. Curiosamente, la ausencia de empatía se refleja también en una hipersensibilidad a lo que puedan percibir como un insulto hacia su persona.

Aventureros. Son adictos a la adrenalina, a la toma de riesgos, a vivir “al filo de la navaja”. No pueden con “la normalidad”.

Según esto, existe bastante literatura sobre el rol de la psicopatía en el sistema de justicia penal. Será acaso porque un buen número de psicópatas están tras las rejas y se han podido hacer estudios al respecto. Si alguien tiene un recetario para lidiar con un individuo así, uno que está libre y que próximamente asumirá la presidencia de su país, que lo comparta. No será tema menor cómo lidiar con el individuo, más allá de cómo hacerlo con su gobierno.

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