A la intemperie

Una radiografía acerca de nuestra religiosidad/I

Curiosidades del calendario: utilizando cálculos astronómicos y el eclipse lunar que todo indica sucedió tras la crucifixión, años atrás un par de científicos británicos determinaron el día exacto de la muerte de Jesucristo: viernes 3 de abril, claro que del año 33 de esta era (ver http://goo.gl/0xrQQw). Pero si bien la fecha exacta es cuestión de especialistas, no lo es ni debe serlo el conocimiento acerca de nuestra religiosidad en el país. Acaso se trata de un elemento imprescindible para encontrar caminos que nos lleven de ser lo que somos a lo que deseamos ser.

Pocas herramientas tan importantes para entender nuestras creencias y actitudes en dicho ámbito como la Encuesta Nacional de Cultura y Práctica Religiosa “Creer en México” 2014, comisionada por el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, el Imdosoc, y disponible en www.encuestacreerenmexico.mx.  Más relevante aún es la voluntad del instituto por intentar entender y dar cauce a los retos espirituales de nuestro tiempo o, como señala la introducción de la encuesta, “… animar conversaciones sobre la relevancia de la vivencia de una espiritualidad en México”.

De inicio, con una muestra nacional muy respetable, 4 mil 313 mayores de 18 años, 86% dice pertenecer a una religión o iglesia, 92% de los cuales señalan la católica (o sea, 79% de la población total). Concordante con otros trabajos, dicha iglesia es la tercera institución que más confianza genera entre los ciudadanos, solo detrás de la Marina y el Ejército.

Y, sin embargo, ante la pregunta “¿cuáles son los tres principales problemas que ayuda a resolver la Iglesia católica en México?”, 28% responde que ninguno, 20% que no sabe y la siguiente mayor frecuencia en las respuestas, 12%, señala “apoyo a la gente pobre”. Para un país con nuestros problemas de delincuencia e inseguridad, solo 4% responde que la Iglesia ayuda en resolverlos, mismo porcentaje que considera que la Iglesia apoya contra la violencia. La institución será respetada y vista con confianza, pero se le percibe alejada de varias de las necesidades más reales y apremiantes de la gente.

Como alejados nos situamos, relativamente hablando, del papa Francisco: hace un año, Benedixe-Amandi evaluó la aprobación del Papa en 12 países. Italia y Argentina a la cabeza, claro, con 99 y 97% de aprobación, respectivamente. Brasil, Uganda, el Congo y otros con índices de aprobación en los 80 por ciento. ¿México? El más bajo de todos: 70%. ¿Muestra de nuestro prejuicio hacia el sur, de celos por esa procedencia o de nuestro conservadurismo religioso, más aún hoy viernes 3 de abril, mil 982 años después?

 

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