A la intemperie

Del origen del universo al gol

Si midiéramos la edad del universo como un reloj que inicia a las 0:00 horas, el homo sapiens aparecería faltando una décima de segundo para cumplir las 24 horas.

Hace unos días, en su número de abril de este año, la revista National Geographic presentó el salto cuántico más grande de la historia respecto al entendimiento humano de cómo inició todo… “Hace algunos 13 mil 800 millones de años, todo el universo visible entero estaba contenido en un inimaginablemente caliente y denso punto del tamaño de una billonésima de una partícula nuclear…”. Si bien desde hace algunas décadas se sabía que otras galaxias se movían con relación a la nuestra, tanto que Jaime Sabines escribía… “Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto solo para agencias de viajes…”, nadie se había aventurado a decir que todo había iniciado en una billonésima de una partícula nuclear. Y en efecto, los expertos siguen sin saber si vamos o venimos.

Hace unos días, en la Patagonia fueron desenterrados los huesos del dinosaurio más antiguo jamás encontrado, los cuales datan de más de 140 millones de años. Se trata de un saurópodo de 40 metros de altura con el peso de 40 elefantes africanos adultos. Los argentinos señalan que esto es prueba fiel de que desde tiempos inmemoriales su territorio ha sido el lugar más fértil del mundo. Solo así se explica que en él sobreviviera tal tamaño de animal.

Hace ya desde algún tiempo se conoce que, si bien hay rastros de la existencia de primates desde hace 65 millones de años, el linaje humano comenzó a diferenciarse del de los chimpancés hace 5 millones de años. Aun así, pese a que la evolución humana ha adquirido características propias —morfológicas, fisiológicas y de comportamiento—, 5 millones de años después la parte funcional de nuestro ADN humano es 98.4 por ciento idéntica a la de los chimpancés. Acaso es lamentable decirlo, pero en unas pocas semanas, como cada cuatro años y cada vez con mayor intensidad, volveremos a constatarlo.

La Copa Mundial de Futbol es un espectáculo sin igual. En ella confluyen no solo el mayor número de miradas y de sueños efímeros en el mundo, sino que también libera al tiempo que esclaviza. Es una justa que se dice de paz, y en algún sentido lo es tanto como la continuación
de la guerra a través de los botines de un par de decenas y de cientos de millones de espectadores. La imaginación colectiva e irracionalidad que se desarrolla en torno del futbol alcanza proporciones difíciles de igualar en otras actividades. Como dice Nick Hornby, “dedicamos horas cada día, meses cada año, años enteros en algo sobre lo que no tenemos control, por lo que creamos liturgias para darnos la ilusión de que somos poderosos a final de cuentas, de la misma manera que sociedades primitivas lo han hecho cuando se han enfrentado a misterios aparentemente indescifrables”.

Por lo que a nosotros respecta, cuando menos esta vez no ha habido ningún genio de la comunicación en Los Pinos que se le haya ocurrido hacer una encuesta acerca de si el Presidente debiera ir al Mundial con eso de que está en el mismo grupo que el anfitrión. Cierto, hace 4 años se trataba del juego inaugural, pero… ¿a quién se le ocurre una encuesta para definir si el Presidente hace o no un viaje al exterior? No por ello podremos evitar que el humor nacional sea por algunas semanas reflejo de lo que pase en la cancha.

¿En qué parte de esa billonésima de partícula nuclear estaba el origen de la palabra más universal de hoy? ¡Goool!

DEL OTRO LADO

Cualquiera sabe que no es posible dedicarse a estudiar al mismo tiempo tanto física y economía como música, literatura y medicina. No es factible trabajar a la vez de abogado, cantante y cantinero (acaso el querido Chava Rocha fuera la única excepción a esta parte de la regla). En todo momento, la vida significa tener que decidir. “Y son nuestras decisiones lo que muestra de mejor manera qué y cómo somos, más que nuestras habilidades”, como decía el joven Harry Potter. Cierto, Pemex no puede ser “solo una empresa más frente a las transnacionales en su propio país”, pero no por ello está exenta de tener que concentrar sus recursos (limitados) en aquello que le reditúe más ingresos en beneficio del país.

mp@proa.structura.com.mx