A la intemperie

Nada para nadie

Estamos en la víspera de la elección más grande y compleja en la historia del país. Pudiera ser, inclusive, la más relevante en muchas décadas para determinar el rumbo y elsentido de lo que es y será México, cuando menos para la siguiente generación: o se confirma en sus elementos principales el sistema que todos los actores políticos y sociales han venido construyendo por más de tres décadas o, de lo contrario, se da un giro cercano a 180 grados y se abre un nuevo derrotero de resultados inciertos.

En adición a las tres elecciones federales: presidencia, senadores y diputados, solo Baja California y Nayarit no tendrán comicios locales. Las otras 30 entidades renovarán su Congreso y nueve de ellas elegirán gobernador (o jefe de Gobierno para Ciudad de México). El INE estima necesitar de casi millón y medio de ciudadanos para recibir y contar los votos, para lo que instalará 156 mil casillas en todo el país.

Ante este escenario, tras un amplio análisis sobre la gobernabilidad en México, la más reciente encuesta nacional de GEA / ISA (https://goo.gl/iDPAXx) concluye que, en términos del resultado electoral de 2018, "no hay nada para nadie". Ni el puntero tiene algo asegurado ni el colero entre los grandes enfrenta una batalla perdida. Falta mucho tiempo y el panorama que decidirá el voto es más complejo y tiene más claroscuros de lo que muchos quieren aceptar.

Por un lado, los pasivos para la cuenta del partido en el gobierno no son pocos ni menores en importancia. La inseguridad y la violencia crecen y están más presentes en todo el país. De igual forma, la confianza en las instituciones, y en particular las que sostienen la democracia, está en un nivel preocupantemente bajo, más aún ante un andamiaje incompleto en temas de enorme relevancia para la ciudadanía. En contrapartida, la percepción social sobre la corrupción es tal que no puede admitir que se le diga que "hay que moverse en un esquema en el que la pregunta no sea válida...".

Por otro lado, la estabilidad económica se mantiene, la confianza del consumidor se recupera, la economía crece y genera empleos lentamente pero lo hace, el presidente Peña conserva la calma aún frente a la provocación (como lo atestiguan las múltiples verónicas que le colocó a una más de las torpes embestidas de la senadora Sansores), y múltiples instituciones en el país vienen cumpliendo su labor sin dejarse llevar por la inercia y gritería electoral, más agresiva y degradante conforme se acerque la fecha fatal.

Total, no hay nada para nadie. Hoy solo hay escarceos, rounds de sombra, fuegos artificiales. El último día de febrero se definirá la boleta electoral, y ese día comenzará en pleno la carrera.

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