A la intemperie

La llamada

"Es una cuestión de seguridad nacional cuando las conversaciones del presidente se filtran a la prensa. Ello impide que haga su trabajo al negociar con líderes de otros países”. La frase es de ayer y es de Lindsay Walters, la secretaria adjunta de Prensa en la Casa Blanca. Por lo visto, para Estados Unidos es también una cuestión que lastima cierto sentido de la dignidad nacional, ya que su jefe de Estado queda como un perfecto bully, un provocador ignorante en las conversaciones transcritas con el presidente Peña y con el primer ministro Turnbull, de Australia.

Lo que ha obtenido y publicado el Washington Post desnuda a Trump y viste de manera muy aceptable, casi elegante, a Peña Nieto. Salvo algunos detalles, y eso confiando plenamente, primero, en quien tradujo el español del Presidente, y luego en quien tomó las notas de la conversación, Peña Nieto es cuidadoso. Es claro que sabe, además, que está ante un individuo que cuando menos raya en psicópata y por tanto ni se deja provocar ni pierde la compostura. Tampoco deja de involucrarlo en la conversación para con los temas relevantes para México.

Sin embargo, la transcripción se convertirá en la clásica ocasión en la que más que uno dirá, simplemente, “¿y por qué no le mentó la madre a la primera?”, como si eso hubiera ayudado en algo a los intereses de México. Aún así, quiere uno pensar que ganas no le faltarían en las varias oportunidades que tuvo para hacerlo. Pero era más importante atraer al interlocutor y construir un espacio de diálogo, además de todo, porque la conversación se daba un par de días después de que el Presidente cancelara el viaje a Washington y dejara plantado, por así decirlo, al “hombre más poderoso del mundo”. Bueno, al menos así se percibe Trump a sí mismo, como evidencian sus constantes fanfarronadas en las dos conversaciones filtradas.

¿Qué hará ahora el emperador, una vez que es evidente que está desnudo? ¿Que lo que le preocupa es cómo queda él ante la óptica de las cosas, no qué las causa ni qué impacto tienen ni cómo encontrar acuerdos razonables (que no “soluciones creativas” a lo que, por principio, no tiene solución alguna)? Ahora, es claro que el muro es lo menos importante de todo lo que hablaron, y que el provocador sabe que no recibirá un solo peso que contribuya a su despilfarro.

Tras ser designado unos meses como secretario de Seguridad Nacional, el general John Kelly asumió el cargo de jefe de Gabinete de la Casa Blanca para poner orden en el Montessori (con el debido respeto a ese método educativo). La filtración de las conversaciones telefónicas es una bienvenida al general, por lo que o actúa rápido o la prensa, y con ella los ciudadanos, seguirán teniendo un lugar privilegiado desde el cual atestiguar el circo.

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