A la intemperie

Algunos cisnes negros en el 16

Durante siglos se creyó que todos los cisnes en el mundo eran blancos. La expresión "es tan rara ave como un cisne negro", que se adjudica al poeta Juvenal desde el siglo I de esta era, servía como metáfora para hablar de algo inexistente o, más aún, de un imposible. A finales del siglo XVII, sin embargo, un explorador holandés tuvo el mal gusto de terminar con una creencia de siglos al descubrir cisnes con plumaje negro en Australia. Se había materializado un imposible.

Hace un par de décadas, Nassim Taleb popularizó el término cisne negro como una metáfora, ahora del siglo XXI, para describir un evento que sucede inesperadamente, tiene efectos mayúsculos y, en retrospectiva, se cree que podría haberse anticipado si se hubiera puesto la debida atención sobre los elementos que apuntaban a su materialización.

No abundan los ejemplos de cisnes negros, pero suelen ser trascendentales. Fenómenos como el surgimiento de la computadora personal o internet, la disolución de la Unión Soviética o los ataques del 11 de septiembre son sucesos impredecibles, pero siempre explicables una vez que se materializan. Más recientemente se podrían considerar la anexión de Crimea, la explosión de la migración siria y de otros países hacia Europa, la reanudación de relaciones entre Cuba y Estados Unidos o las acciones terroristas en París siendo causadas por ciudadanos franceses o belgas.

¿Qué cisnes negros pudieran haber en el horizonte de este año? Aunque por definición se trata de hechos inesperados, no por ello son de generación espontánea, sino que pueden tener tiempo cocinándose. Así, varios de esos cisnes descubiertos por Willem de Vlamingh en 1697 apuntan hacia una pandemia política causada por el populismo de derecha, quién lo hubiera dicho, en algunas de las sociedades supuestamente "más avanzadas" en el mundo.

La extrema derecha avanza en Francia y en Holanda, gobierna en Hungría y Polonia, está presente en las coaliciones de gobierno en Finlandia y en Suiza y tiene apoyo creciente en la otrora alma del socialismo liberal por excelencia, Suecia. Pero con todo, el mayor cisne negro y riesgo político sería que el Sr. Trump llegara a la presidencia de Estados Unidos. Que argumente cerrar las fronteras de su país y hacer un registro de sus ciudadanos en función de las creencias religiosas de las personas, como si no hubieran sido las creencias religiosas de sus fundadores lo que dio pie a la colonización del norte de América, y que siga liderando las encuestas para la nominación republicana y vaya empatado con la candidata demócrata en los sondeos para la elección de noviembre de este año es alucinante. Y debiera ser para nosotros motivo de una reflexión de fondo, ya que comienza a convertirse en un cisne negro para nuestra seguridad nacional.

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