A la intemperie

Vaivenes cambiarios

Más de tres cuartos de siglo después, varios países europeos sufren ahora las implicaciones de no tener una moneda propia, atados como están a su propio “patrón o jaula de oro”: el euro. Como no pueden devaluar y modificar con ello los términos de intercambio con el resto del mundo, no salen de su marasmo económico y la austeridad va haciendo mella. Así, Grecia cambia sin saber en qué sentido. España, por su parte, se acerca a una elección con la tentación de “quitar a todos” para colocar a quienes dicen que pueden siendo ciudadanos, aunque su experiencia de gobierno sea nula.

De este lado del Atlántico, hay quienes ponen el grito en el cielo porque en seis meses el peso se ha devaluado 20 por ciento respecto al dólar. No recuerdan 1982: cerca de 400% de devaluación en el año. Ni 1995: poco más de 100%. Se alarman también porque la Comisión de Cambios decide reducir el ritmo de acumulación de reservas y subastar 52 millones de dólares diarios para dar liquidez al mercado de nuestra bendita paridad flexible. No se han de acordar tampoco que, según el GEA Económico de esta semana, entre 2008 y 2010 el Banco de México inyectó cerca de 31 mil 400 millones de dólares al mercado cambiario para estabilizarlo. Claro que, siendo época electoral, hay que alarmar a quien se deje.

Y hablando de estos temas, en diciembre de 2011 el tipo de cambio promedio fue de 13.75 pesos por dólar (cerró el año en 13.98). A dicha paridad, 7.5 millones de pesos equivalían a 545 mil 454 dólares. Diez meses después, con un tipo de cambio promedio de 12.87 pesos por dólar, los mismos 7.5 millones significaron 582 mil 750 dólares, 6.8% más en dólares durante el periodo.

Acaso puede sorprender que una persona de la inteligencia del secretario Videgaray no haya reparado en la “estética” de la operación de compraventa de la propiedad en Malinalco. Mientras tanto, lo que no deja lugar a dudas es la manipulación de la información que hace The Wall Street Journal en su reciente nota sobre el tema. Para justificar que el vendedor de dicha casa “perdió dinero en términos reales”, el diario cuyo cabezal refiere a la meca del capitalismo falsea los hechos al utilizar para diciembre de 2011 un tipo de cambio inexistente y por mucho (“7.5 millones, alrededor de US$581 mil en ese momento”, dice equivocadamente). Mala leche, peor periodismo. Y eso que se trata del WSJ.


mp@proa.structura.com.mx