A la intemperie

Reglas sencillas para escenarios complejos

Van algunas reglas básicas que acaso sirvan para tener elementos con los cuales pulir nuestra opinión: ¿la administración del Presidente ha manejado adecuadamente el aspecto mediático de la crisis en la que ha estado envuelta?

La maldad en el mundo proviene

de la ignorancia, pero la buena

 intención puede ser igual de

dañina si no tiene entendimiento:

Albert Camus

A mi Tía Cleta siempre le ha gustado recordarnos que con todo lo que ignora sobre tantas y tantas cosas se podría llenar cuando menos la Biblioteca de Alejandría, si no es que la del Congreso de Estados Unidos. A diferencia de lo que sucede con la mayoría de las personas hoy en día, cuando menos a ella nunca le ha preocupado aceptar tal particularidad, será porque se necesita cierta sabiduría y conocimiento para reconocer la ignorancia propia. O será porque, parafraseando a Mark Twain, instantes después de reconocer dicha limitación remata diciendo que, para tener éxito y disfrutar la vida, se necesita contar con una dosis de confianza y otra similar de ignorancia.

En cualquier caso, seguramente en la nueva Biblioteca de Alejandría, promovida por la Unesco e inaugurada en 2002 en celebración de aquella otra fundada en el siglo III antes de Cristo por Ptolomeo I, o en la que se considera ser la más grande del mundo y que está distribuida en tres edificios en Washington, se podrán encontrar enciclopedias enteras sobre qué hacer en materia de comunicación en situaciones de crisis mediáticas. Cuando menos el buscador de Google presenta más de 50 millones de resultados en menos de medio segundo sobre manejo de crisis mediáticas.

El reto entonces no es la ausencia de recetas, sino su opuesto: qué sirve y qué no dentro de todo ese universo, sobre todo cuando las tecnologías e implicaciones de las redes sociales son tales que hacen obsoletas buena parte de las recetas de la era previa a internet. Así, qué hacer en la vida real ante la emergencia de una crisis mediática no es una ciencia, sino algo más bien bastante artesanal, más de sentido común que de reglas establecidas, más de apego a ciertos principios básicos que a consideraciones ulteriores. Ello, por más que haya a quien le guste señalar que one size fits all, o sea use siempre este mismo martillo con el cual romper el vidrio y acceder al extintor.

A riesgo, pues, de caer en contradicción unas líneas después, van algunas reglas básicas que acaso sirvan para tener mejores elementos con los cuales pulir un poco nuestra opinión: ¿la administración del presidente Peña Nieto ha manejado adecuadamente el aspecto mediático de la crisis en la que ha estado envuelta? Son cinco.

La primera. ¿Cuáles son los hechos? Ante situaciones como las sucedidas, lo primero que importa es tener perfecta claridad de los hechos, todos, no de las opiniones ni mucho menos interpretaciones de por qué o por parte de quién alguien se ve envuelto en una crisis de medios.

La segunda. Los hechos, aun los más complejos, deben construirse en mensajes sencillos, creíbles, entendibles por todos. Rechazamos lo que no entendemos, y como hemos podido constatar en días recientes, somos millones los que acompañamos a mi Tía Cleta en lo que no entendemos, aunque no sepamos aceptarlo.

La tercera. Hay que ir adelante de la historia. Antes de que nos pregunten lo que ya sabemos que nos van a preguntar hay que decirlo uno mismo. En nuestros términos.

La cuarta, que acaso debiera ser la primera. Hay que decir siempre la verdad. Evitar caer en la maldición de tener que decir siete mentiras para cubrir una mentira dicha, y así sucesivamente con cada una de ellas.

La quinta, acaso la más discutible de todas. Nunca se represente usted a usted mismo en una crisis de medios, y menos si no está en su ánimo ofrecer una disculpa sincera, o si lo está pero los abogados no lo dejan. (En esta época, pensar que se puede ganar en el juzgado, ya sea administrativo, civil, penal o de trabajo, lo que se pierde en el juzgado social es cada vez menos viable y más cuestionable). Así, mantener un espacio propio siempre será mejor que deshacerse de él uno mismo.

¿Cómo ha manejado el equipo cercano al Presidente la crisis mediática con la que cargan? Juzgue el lector.

mp@proa.structura.com.mx