A la intemperie

Recordando “Auschwitz en Cocula”

Hace un par de días la nota de Rubén Mosso en estas páginas de MILENIO Diario resumía con claridad las distintas versiones alrededor del elemento central de la supuesta "verdad histórica" sobre los 43 normalistas desaparecidos en Iguala hace año y medio: si fueron asesinados e incinerados en el basurero de Cocula o se desconoce su paradero por completo. En el peritaje más reciente un grupo de expertos argentinos en antropología forense considera que no hay evidencia científica de que en el basurero haya habido un incendio de la magnitud y duración necesaria para calcinar los cuerpos de los muchachos. A la tragedia de los padres ante su pérdida se le sigue abonando la incertidumbre y con ello su dolor.

Hace un año y 10 días, Cecilia Soto publicaba en Excélsior un artículo titulado "Auschwitz en Cocula". En él citaba el testimonio de un sobreviviente de Auschwitz, Filip Müller, el cual narra un periodo entre mayo y julio de 1944 en ese lugar tan apartado de Dios, del que sea que exista. "Los hornos crematorios no se dieron abasto y la SS ordenó que se cavaran cinco fosas, cada una de 12 metros de largo por seis de ancho y un metro y medio de profundidad, así como una plataforma de concreto para 'triturar los huesos restantes'... En las fosas, cuando el aire dejaba de circular entre los cadáveres, teníamos que alimentar el fuego con combustible o alcohol de madera. Bastaba una hora para iniciar la quema de unos mil cadáveres por turno... El proceso duraba unas cinco o seis horas".

No se necesita saber de incendios ni de explosiones para leer testimonios de otros. Tampoco saber de antropología forense ni de balística para estremecerse ante lo siguiente: "Müller relata que en cierta ocasión, en un día y en solo dos de las fosas cremaron 2 mil 500 cadáveres. Comparativamente, la operación para desaparecer los cadáveres en el basurero de Cocula no parece imposible...". Hasta aquí la cita.

¿Qué fue lo que sucedió en verdad con los jóvenes de Ayotzinapa? Para un perito peruano, 20 minutos varios meses después le bastaron para decir que "no habían condiciones en el tiradero para incinerar un cuerpo". Para los 26 expertos agrupados en el equipo argentino, un año de trabajo les ha llevado a concluir que seguramente en ese mismo tiradero se han cometido varios asesinatos: dicen haber encontrado restos óseos de cuando menos 19 personas, muchas de ellas muertas a causa del fuego, aunque no se deriva de ello ni que sean los normalistas ni que pudiera haber un incendio del tamaño supuestamente necesario para acabar con la vida y los restos de los 43 muchachos. ¿Qué evidencia se necesita para que los padres terminen con su incertidumbre, la justicia concluya con su tarea y el país inicie la cicatrización de una herida profunda cual más?

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