A la intemperie

Modernizadores

Estamos diseñando los mecanismos… no tenemos los recursos financieros de un golpe… necesitamos atraer inversión… queremos que se abaraten los costos… Quien se interese [en el sector] tendrá que tener resuelto el financiamiento para poder participar…”. Esto ha dicho hace unos días un importante funcionario público, responsable de dirigir una empresa que está presente cada día en la vida de millones de mexicanos. Era una conferencia académica en la que planteaba que las empresas en su sector “requerirán en el futuro de mayor participación de la iniciativa privada mediante mecanismos que establezcan relaciones contractuales de largo plazo”.

¿Suena familiar este discurso? En efecto, lo suena porque lo es, porque siendo la realidad económica una que obliga a lidiar con la escasez de recursos y con la multiplicidad de fines alternativos a los cuales destinar los que se tengan, no hay limitación ni limitado mayor que la de aquel ingenuo que cree tener recursos para todo. Lo que no es familiar es que el funcionario citado en el párrafo anterior no sea algún directivo de Pemex, por ejemplo, sino el director del Metro de la Ciudad de México, el señor Joel Ortega, quien tiene un extraño don para un hombre público: decir las cosas como son. Será que la piel psicológica del mexicano es tan sensible y delicada que hemos hecho una práctica crónica y enfermiza del uso de eufemismos por quienes desempeñan una función pública, por lo que se aprecia escuchar a alguien llamar las cosas por su nombre.

¿Llamar a la iniciativa privada a que invierta en el Metro? Aunque el discurso suene familiar, lógico e incuestionable, es casi inconcebible viniendo de una autoridad de esta ciudad gobernada por el PRD en los últimos 16 años. La capital habrá avanzado en temas de derechos sociales, pero ha retrocedido a pasos cada vez más firmes y preocupantes en materia de estado de derecho, de capacidad y honestidad de manera no menor de parte sus representantes populares y de los miembros de su cuerpo de gobierno, de sensatez en sus políticas públicas y en el respeto al derecho de sus ciudadanos. Hoy, la vida en la ciudad no es mejor que hace dos décadas, ni en asuntos que por su naturaleza escapan del control directo de sus autoridades, como el aumento en el parque vehicular y su consecuente impacto en el tráfico, ni sobre todo en temas que sí son de su competencia directa, directísima. Veamos solo algunos.

Es un absoluto escándalo lo sucedido en la Asamblea Legislativa con lo que parece ser un fraude millonario con un supuesto programa de becas universitarias. Claro que hay una pregunta previa, aun suponiendo sin conceder que no hubiera ilícito alguno en este tema: ¿qué tiene que hacer la Asamblea Legislativa dando becas? Claro, corporativismo, clientelismo, uso de patrocinios con recursos de otros para promover intereses propios. Pese al reto en la materia que tiene el país, por lo visto ya ni la educación se salva de que haya abuso y corrupción por parte de autoridades locales.

Y qué decir de la denuncia de una empresa de gas natural acerca de las solicitudes de corrupción de la que es objeto o del lamentable escándalo en el que se ha visto envuelta la universidad lopezobradorista o de un delegado que se aferra a la silla pese a denuncias y aparentes evidencias incontrovertibles de corrupción o de la creciente privatización del espacio público e inacción de las autoridades locales en defensa de los ciudadanos, en fin.

“¡Privatizador!” será el epíteto más suave con el que muchos se dirigirán a Joel Ortega por su atrevimiento de buscar incorporar inversión privada al Metro de la capital, más aún con la justificada propuesta de una próxima alza de 2 pesos a la tarifa del Metro, la que significaría 66 por ciento sobre el precio actual (digamos que todo un sexenio de aumentos al precio de la gasolina, aunque en este otro caso solo de un jalón). Y eso que es más que clara la incidencia en deciles de ingreso de una u otra medida de precios públicos. Claro que fiel a la costumbre de quien no quiere usar la autoridad que le es conferida, habrá que preguntarle primero a los usuarios… ¡ajá!