A la intemperie

Medir para mejorar / III

Hay aspectos que se pueden medir más fácilmente desde un satélite en el espacio exterior que desde un escritorio a ras del piso.

Hay cosas que se pueden medir fácilmente, como la distancia entre dos puntos o el tiempo necesario para cubrir ese trayecto. Hay otras que se pueden contar sin problema, como el número de palabras de este texto o de páginas del diario. En principio, no debería ser complejo sumar el valor de los bienes y servicios de consumo final producidos en una economía durante cierto periodo y medir así el tamaño de la economía de un país a través de su producto interno bruto (PIB). Resulta, sin embargo, que esto último es más complejo de lo que se cree.

Ya sea porque no siempre es fácil discernir cuándo un bien es para consumo final o intermedio (como insumo para otro bien), o cuándo hay un volumen importante de actividades no registradas, por voluntarias o ilícitas, el hecho es que la medición del PIB enfrenta más retos de los que aparenta a primera vista.

Aquí es donde entra a colación un interesante trabajo que presentó recientemente Juan Antonio Mendoza para recibirse como economista por el ITAM y al cual hizo referencia semanas atrás Jonathan Heath. ¿Crecemosmás de lo que creemos? es el título de la tesis, la que mediante el empleo de imágenes satelitales busca una medición alternativa del PIB a través de la intensidad de las luces vistas desde el espacio. Si bien el método de análisis en el que se basa el trabajo, desarrollado hace un par de años por el economista Vernon Henderson de la Universidad de Brown y otros, buscaba de inicio emplear imágenes satelitales para estimar el crecimiento económico de países cuyos indicadores económicos no son confiables, resulta que ha venido siendo utilizado como una forma de aproximarse a medir de manera comparada el crecimiento económico entre países. Al ser una herramienta uniforme de análisis, puede minimizar los sesgos relativos sobre la medición del PIB en diversas economías.

Como toda tesis de economista moderno que se respete, la del señor Mendoza tiene su buena dosis de desarrollo matemático a efecto de comprobar el uso de la luminosidad como una medida de la actividad económica y por tanto como indicador auxiliar del PIB. No siendo el propósito de este artículo retrotraer épocas de econometrista —cuando se decía que la econometría era como caer en manos de la policía secreta, ya que, si se “torturaba” suficientemente a los números, éstos terminaban por “confesar” lo que se quería—, tomemos el desarrollo de la tesis como válido y concentrémonos en algunas de las conclusiones.

Dice el autor que para el periodo comprendido entre los años 1992 y 2008, el Inegi calcula un crecimiento promedio anual del PIB de 2.69 por ciento. Sin embargo, estimado con el parámetro de la luminosidad vista desde el espacio, resulta que el crecimiento promedio anual para el mismo periodo sería de 3.12%, o sea, una subestimación de cerca de una quinta parte del crecimiento del PIB para esos años. Tal vez inteligentemente, el autor decide no adentrarse por el largo y sinuoso camino de querer explicar el porqué de las diferencias, más allá de señalar que “existen actividades que no son fácilmente cuantificables”. De cualquier modo, ante los innumerables foros de años recientes cuyo título es, más menos: “¿Por qué no crecemos lo que queremos?”, hay quien dice que sí crecemos más de lo que nosotros mismos creemos (por cierto, para el mismo periodo 1992-2008, el modelo indica que el crecimiento económico promedio anual en Brasil no fue de 3.26% oficial sino de 2.27%, o sea, casi un punto porcentual menos por año…).

En cualquier caso, al final del día el PIB no es sino un indicador, una medida que señala más o menos el rumbo por el que va la economía, aunque no necesariamente diga ni cómo ni con qué compañía ni con qué propósito ni mucho menos con qué destino. Por ello, tiene razón el presidente Peña Nieto cuando hace un par de días decía en Jalisco que “… el resultado de las reformas debe ser medible… no quedar en la retórica de los buenos propósitos (...) En el tiempo, vamos a ir observando cuánto crecemos, cuánta riqueza generamos…”. Claro que habrá que ver si todo ello logra captarse mediante las mediciones del Inegi y por tanto ser socialmente aceptadas, o habrá que ir a las imágenes satelitales para tener una idea de qué está pasando.

mp@proa.structura.com.mx