A la intemperie

Estampas de un año que se fue / II

Este 2014 podrá ser un buen año a escala nacional dependiendo de la implementación de los cambios en curso.

El año recién terminado fue generoso en temas internacionales relevantes. Difícil, y sobre todo innecesario, sería intentar siquiera compararlo con otros años; en este ámbito cada uno tiene su propia escala y responde a sus circunstancias. Donde sí hay elementos para comparar con otros años es en el recuento de estampas nacionales, ya sea a nivel de la capital o del país en su conjunto. Ahí sí la comparación es inevitable, pues normalmente los años se aprecian bajo los mismos códigos y métodos contables.

Empecemos por el Distrito Federal. Su jefe de Gobierno llegó al poder con una votación abrumadora, basada en su supuesta eficiencia como servidor público y por estar alejado del mundanal ruido (y peor) del PRD y de la izquierda. Pero en lugar de utilizar el enorme capital político derivado de la votación a su favor en implementar políticas públicas modernas, propias de una capital que en verdad quiera llegar a serlo, el señor Mancera se acomodó. Se entregó a los poderes fácticos locales y formó un gobierno que, salvo excepciones, muestra una incompetencia pocas veces vista. Si la ciudad no vive un deterioro mayor, es porque es la sede de los poderes federales… Y aun así recibe su Fondo de Capitalidad, pagado por los contribuyentes de todo el país. ¿Qué otro adjetivo puede usarse si no es el de desilusión ante lo visto este año?

El gobierno se ha mostrado intimidado y paralizado ante sus propios “visitantes distinguidos”, los señores de la CNTE, quienes se han apropiado de la ciudad ante la mirada pasiva, si no es que cómplice, de las autoridades capitalinas. Se ha mostrado tolerante con la corrupción a un grado inaudito, como lo comprueba su desinterés ante los escándalos en Coyoacán; inepto cual más como se muestra con el proceso de “remodelación” de la estatua de El Caballito, e incapaz de detener la pauperización en la que se encuentran varias zonas de la ciudad. Simplemente hay que revisar los accesos a las estaciones del Metro, los alrededores de oficinas públicas, los centros de transferencia modal de transporte, las banquetas en buena parte de la ciudad o cualquier lugar en el que haya algo de obra pública para constatar el empobrecimiento de la ciudad, más allá de cualquier indicador del PIB o cualquier otro que se quiera generar.

Y pensar que hace años había quien gobernaba la capital bajo el lema de “la honestidad valiente”. Viendo la ciudad hoy, todo indica que no fue ni una ni la otra.

A nivel federal la historia es distinta. Incompleta, acaso incierta y en partes seguramente discutible y con claroscuros, pero cuando menos el gobierno mostró una habilidad no vista en los últimos años para generar acuerdos, hasta donde fue posible, e iniciar la implementación de cambios de gran envergadura. Y no todo fue ni el Pacto por México ni las reformas estructurales, por más importantes que hayan sido. A fin de cuentas, la capacidad de un gobierno se muestra también en la habilidad para sortear temas de aparente menor envergadura o en la manera de enfrentar los imprevistos.

Así, ha sido el año en el que se liberó lo mismo al general Tomás Ángeles y otros altos miembros del Ejército, detenidos durante la administración pasada por lo que todo indica fueron razones políticas, que al profesor Alberto Patishtán, para el cual hubo un trabajo político inteligente que permitió su liberación. Fue el año del encarcelamiento de quien tendría como epitafio el famoso “aquí yace una guerrera…”,  pero también del abuso en el comportamiento de varios hijos de políticos y de líderes sindicales (provenientes normalmente de cualquier ángulo del prisma partidista). En uno de estos casos, el de la #ladyprofeco, ello costó la carrera a un profesional de la política y del servicio público, todo para recordar a los nuevos integrantes del gobierno que el DF no es Toluca y que el país ya no es el de antes.

Este 2014 podrá ser un buen año a escala nacional dependiendo de la implementación de los cambios en curso. En la capital, ni para qué hacerse ilusiones o propósitos de Año Nuevo. Lamentablemente, el principio de Peter ha entrado en operación y no tiene escapatoria.

mp@proa.structura.com.mx