A la intemperie

Anuncios durante las visitas papales

En política, el uso de los tiempos, o el timing, lo es todo. O casi todo. Hace 26 años, por ejemplo, la iniciativa de reforma constitucional que otorgaría autonomía al Banco de México ingresó al Congreso en mayo de 1990, pocas horas después del arribo de Juan Pablo II para su segundo periplo por nuestro país. Los promotores del control del Estado en la economía estaban bastante ocupados con la visita papal como para ocuparse de otros temas.

Ahora, la despedida de Francisco ha coincidido con un inusual anuncio conjunto entre la Secretaría de Hacienda y el Banco de México. El uno-dos que le han recetado a la coyuntura económica, tanto por el lado de la política presupuestal como monetaria, le ha devuelto a las autoridades cierto margen de maniobra que parecía perdido durante el último año, aquella dominada por la inercia y esta otra a la vera de lo que hiciera o dejara de hacer la Reserva Federal.

Claro que para los sospechosistas de siempre, el sorpresivo anuncio (sorpresivo en cuanto a su timing y contundencia, mas no su contenido) seguramente fue premeditado desde el momento en que se supo de la visita a México por parte del primer papa jesuita en la historia. Nada más alejado de la realidad, aunque cercano al dogma de sus proponentes. Por alguna especie de milagro, la devaluación del peso a lo largo de 2015 no tuvo impacto alguno en el índice de precios. Sin embargo, acaso la guadalupana tuvo otras distracciones en el último par de meses, por lo que en este tiempo el impacto de la devaluación se ha comenzado a expandir mucho más allá del mercado cambiario. De no haberse actuado con esta oportunidad, la presión sobre la estabilidad económica se habría acentuado mucho más en las próximas semanas.

En esta época, es tan importante la señal sobre las medidas de política económica a tomar por la autoridad como las medidas por sí mismas. Claro, ello siempre y cuando las autoridades sean creíbles y consistentes a los ojos del mercado, lo que en este caso quiere decir tanto los pocos grandes inversionistas como los millones de pequeños consumidores, cada uno de los cuales vota día a día mediante el uso de su capacidad económica, influenciando los precios fundamentales en la economía, ya sean el salario, la tasa de interés, el tipo de cambio o cualquier otro.

La gran pregunta es el impacto del recorte al gasto y el aumento en la tasa de interés sobre el crecimiento económico y la generación de empleos. Bien comunicadas y mejor implementadas, podrán tener un efecto positivo en el mediano plazo. Ello debe ayudar a diferenciar a nuestro país de otros que dependen de la economía china, de la exportación de materias primas y de gobiernos sin control sobre su política económica.

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