Fortuna y poder

En pos del salario mínimo perdido: MAM

El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, propone ¡que suban los salarios mínimos!

Con esa frase tan contundente se lanza en pos del salario mínimo perdido.

Incluso, creó un equipo de funcionarios para impulsar el debate y generar un documento que asiente qué medidas tomará el gobierno capitalino de manera unilateral para lograr una mejor distribución del ingreso.

Parte de una realidad inobjetable: 6.7 millones de trabajadores en México ganan un salario mínimo, de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi.

Y es cierto, el salario mínimo en México no es solo un referente para los más de 200 temas con los que se liga al IMSS, al Infonavit y a toda clase de multas y sanciones.

El salario mínimo de 67.29 pesos es una realidad para millones de personas.

El dato es mucho más dramático: la mayoría de los mexicanos tiene ingresos de cuatro salarios mínimos.

No se puede ocultar el Sol con un dedo. México está entre los países con mayor desigualdad entre ricos y pobres, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

En América Latina, México tiene el salario mínimo más bajo, solo después de Haití, según el secretario de Desarrollo Económico del gobierno capitalino, Salomón Chertorivsky.

A contracorriente, el economista egresado del ITAM —escuela caracterizada por su ortodoxia económica— afirma que hay que anteponer la redistribución del ingreso al crecimiento económico.

El salario mínimo —asegura el funcionario— puede ayudar a impulsar el mercado interno y a combatir la pobreza y la desigualdad.

Hasta ahora el salario mínimo ha sido generador del mercado informal.

¿Y cómo hacer para elevar el nivel del salario mínimo? Salomón responde sin ambages: por ley; de hecho, por ley se han mantenido deprimidos por años, advierte. Eso dicen.

En lo personal, me parece riesgoso que el gobierno de la Ciudad de México impulse una propuesta que nos lleve, de nuevo, a una perniciosa espiral inflacionaria.

No creo que el aumento salarial por decreto sea la vía para reducir la desigualdad.

Ese camino ya lo tomaron los populistas de los años 70, y ¡así nos fue!

Saldos

- Ojalá José Á. Gurría, cabeza de la OCDE, tenga voz de profeta; augura que las reformas permitirán un crecimiento sostenido el próximo medio siglo.

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