Fortuna y poder

En pos de la productividad perdida

La productividad es la asignatura pendiente en México y en toda Latinoamérica.Hay que recordarlo, la productividad no es otra cosa que la capacidad de producir más bienes y servicios con los mismos factores de la producción.

Mientras que EU —una de las economías más exitosas del mundo— ha elevado su productividad 2 por ciento en los últimos 120 años, en México ha decrecido; en 21 años —entre 1990 y 2011— registró una caída media anual de 0.4 por ciento.

En la productividad se refleja el doble México: las grandes corporaciones tuvieron aumentos de casi 6 por ciento; en las empresas tradicionales cayó 6.5 por ciento.

El gobierno ya lanzó un nuevo marco legal y un comité que buscará aumentar de manera sostenida la productividad del país.

Y precisamente la productividad regional será analizada por 200 representantes y ejecutivos de 90 instituciones financieras y bancos de desarrollo de 25 países, que se reunirán a partir de hoy en Cancún, Quintana Roo, en la 45 asamblea de la Asociación Latinoamericana de Instituciones para el Desarrollo (Alide).

Los directores del Bancomext, Enrique de la Madrid, y Nafin, Jacques Rogozinski, y la presidenta de la Alide, María Soledad Barrera, inaugurarán el encuentro en el que se evaluarán.

Realizarán un balance de las características y resultados de la cooperación financiera que provee la banca de desarrollo al proceso de transformación productiva, la internacionalización de las empresas, el financiamiento y el fortalecimiento de las instituciones financieras en el proceso económico y social de la región.

Las economías de Latinoamérica y el Caribe saben que aumentar la productividad es condición para dar el salto hacia otro nivel de desarrollo y hacer frente a la competencia internacional.

Las siete instituciones de la banca de desarrollo en México, encabezadas por Nafin y el Bancomext, impulsaron crédito por 1.2 billones de pesos.

El financiamiento de la banca de desarrollo registró un crecimiento real anual de 13.1 por ciento; al sector privado aumentó 17.9 por ciento.

Sin embargo, el desafío sigue siendo mayúsculo para aumentar la productividad.

Al tiempo.

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