Fortuna y poder

El “petate” del ‘gasolinazo’

El gasolinazo se ha convertido en una especie de “petate del muerto”. Se ha venido utilizando para alarmar a la población en general, con soterrados intereses sectoriales, y para los ataques político-partidistas entre algunos de los aspirantes a la Presidencia de la República.

En los primeros días de este año se registraron intensos rumores de que venía ¡otro gasolinazo!, es decir, un imprevisto y brusco aumento en el precio de la gasolina.

El miedo lo propagó una fuente interesada: la Amegas, organización de expendedores de gasolina con apenas 5 por ciento de la representación del total de esos negocios.

Lo hizo en las últimas semanas de 2017 y más tardó en hacerlo que en ser desmentido por todas las autoridades. Desde  Petróleos Mexicanos, la Secretaría de Energía, la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

La misma organización volvió a tratar de prender “fuego mediático” con un inminente aumento al precio de la gasolina en los primeros días del año. Nuevamente, todas las autoridades involucradas la desmintieron.

Luego vino el “fuego mediático” desde las trincheras de oposición al actual gobierno y al candidato priista, José Antonio Meade.

Principalmente Ricardo Anaya —aunque también lo secundó Andrés Manuel López Obrador— acusaron al ex secretario de Hacienda de ser el autor del gasolinazo registrado en enero de 2017.

El ex presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, tuvo que salir a recordarle a Anaya y a sus seguidores que fueron los legisladores panistas, priistas y perredistas los que aprobaron la reforma que estableció el precio de la gasolina.

No fue una decisión personal del ex funcionario, sino la decisión de legisladores que en el contexto de la reforma y la apertura energética entendieron la necesidad de avanzar hacia la liberación del precio de la gasolina, como ha venido ocurriendo.

Ayer el flamante secretario de Hacienda y ex director de Petróleos Mexicanos, José Antonio González Anaya, lo dijo muy claro: “No ha habido gasolinazo”.

Los precios de la gasolina —señaló— han seguido la misma fórmula y la misma metodología desde hace un año.

Y desde entonces “se mueven un poquito todos los días: un par de centavos para arriba, un par de centavos para abajo; el máximo que se ha movido en un día ha sido tres centavos”.

Lo cierto es que el precio de la gasolina, en su transición hacia la liberación total, está siendo objeto de un incentivo fiscal, previsto en la Ley del Impuesto Especial, que evita fluctuaciones bruscas en sus precios al consumidor.

Así entonces, el mentado gasolinazo no es más que el “petate del muerto” de intereses sectoriales y político-electorales. Al tiempo.

marcomaresg@gmail.com
Twitter: @marco_mares