Fortuna y poder

Disciplina fiscal, el reto

La recomendación cayó como balde de agua fría sobre las autoridades financieras, encabezadas por el secretario de Hacienda, José A. Meade, que asistieron en Washington a las reuniones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

La noticia la encabezaron los diarios con un título tan crudo como contundente: México necesita un consejo fiscal independiente: FMI. El equipo hacendario de inmediato se movilizó y detectó el origen de la recomendación: un funcionario de quinto nivel del FMI.

Es decir, no se trataba de una propuesta del consejo del fondo.

Sin embargo, de manera inmediata, el responsable de las finanzas públicas mexicanas, José Antonio Meade enfrentó lo que parecía una “bola de nieve” y declaró que México no requiere de un consejo fiscal independiente.

Se lo manifestó a la propia directora gerente del FMI, Christine Lagarde, y lo comentó a la prensa.

La subsecretaria de Hacienda, Vanessa Rubio, aseveró que la política fiscal mexicana tiene una serie de auditorías de mercado que hacen innecesaria la creación de un consejo fiscal independiente.

De cara a la reciente reducción —anunciada el 22 de agosto pasado— en la perspectiva de confianza crediticia de Standard and Poors y previamente la de Moody’s, por la velocidad con la que ha crecido la deuda como proporción del producto interno bruto, la propuesta del FMI parecía encajar.

Aunque las autoridades hacendarias han asegurado que no se ha perdido la estabilidad macroeconómica, lo cierto es que sí hay un deterioro en la consolidación que por años se venía observando. De ahí el compromiso del gobierno de Enrique Peña Nieto de volver al redil y alcanzar para 2017 un superávit primario de 0.4 por ciento del producto interno bruto.

La intención gubernamental es gastar menos de lo que ingresa, para lograr la estabilización del nivel de la deuda, que ya ronda 50 por ciento del PIB. Lo que ha preocupado a las agencias calificadoras no es tanto el monto nominal o porcentual de la deuda, como la velocidad con la que ha crecido en este sexenio.

Más que un consejo fiscal independiente, en México bastaría con que el gobierno se ajustara a lo que dice la ley: no gastar más de lo que ingresa. Meade tiene que recuperar la credibilidad en el gobierno que perdió Luis Videgaray, pero necesita la comprensión y apoyo del Legislativo. La ventaja de Meade es que está concentrado en ser secretario de Hacienda. Vamos, no está jugando a ser vicepresidente. Al tiempo.

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