Fortuna y poder

Seguros y política pública, el reto

El flamante presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), Manuel Escobedo, en representación del gremio, planteó al secretario de Hacienda, José Antonio Meade, que se instrumente una política pública para detonar a la industria aseguradora que, es al mismo tiempo, motor del desarrollo social y económico del país.

El titular de las finanzas públicas, tiene una especial afinidad por el sector asegurador. Su primer empleo fue en la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas. Conoce muy bien el tema. Por ello, de inmediato escuchó la propuesta y se comprometió a trabajar en ella.

De hecho, instruyó a su mano derecha, la subsecretaria Vanessa Rubio, a que en conjunto con los representantes del gremio, trabaje en un Plan de Acción que conduzca al doble propósito: la elaboración de la política pública y la consecución del objetivo de aumentar la penetración de
los seguros.

La industria aseguradora mexicana está frente a una ventana de oportunidad para posicionarse en el canal que la lleve a alcanzar el ambicioso objetivo de aumentar la penetración del 2.3 a 5 por ciento como proporción del PIB.

Más allá del avance que ha tenido, al pasar del 1.1 por ciento en el año de 1990 al 2.3 por ciento de 2016 y mucho más allá del crecimiento equivalente a cuatro veces el dinamismo de la economía, la industria aseguradora, podría dar un salto impresionante.

Escobedo —también representante del Grupo Peña Verde— tiene una plataforma muy sólida para avanzar en la agenda que plantea su liderazgo.

A su antecesor, Mario Vela, le tocó la elaboración y la puesta en vigor de la ley de seguros, cuyo principal objetivo fue alcanzar todos los planteamientos de Solvencia II, la normatividad internacional.

Desde la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, a Manuel Aguilera le tocó el trago amargo de buscar el consenso y luego la implementación de la ley.

Y ha sido a la nueva presidente del órgano regulador, Norma Alicia Rosas, a quien le tocó una buena parte de la facilitación de la instrumentación de la propia ley.

Ahora, Rosas destaca que la nueva reglamentación no solo no impidió el crecimiento de la industria, como lo demuestran las recientes e impresionantes cifras, en la medida en que las aseguradoras liberaron capital que han podido utilizar para su modernización y crecimiento.

Manuel Escobedo está frente a una ventana de oportunidad para que se ponga en vigor la letra muerta de las leyes que ya prevén la obligatoriedad del aseguramiento, pero que no se cumple por falta de fiscalización. Al tiempo.

marcomaresg@gmail.com

Twitter: @marco_mares