Fortuna y poder

Totoaba, crimen y depredación

En China están convencidos de las propiedades afrodisiacas del buche de totoaba —una especie de pez mexicano en extinción— y pagan cantidades extraordinarias por consumirlo.

El contrabando de totoaba se ha convertido en un negocio ilícito multimillonario.

Entre algunas autoridades nacionales hay quien ha dicho que por su elevado precio compite con ventaja frente a la cocaína.

El gobierno mexicano está utilizando medidas extremas de seguridad para evitar la captura ilegal del pez, que de paso está por extinguir otra especie: la vaquita marina.

Mientras el gobierno chino se hace de la vista gorda y solo recomienda al mexicano que "cuide sus mares".

El kilo de buche de totoaba tiene un costo de entre 50 mil y 60 mil dólares servido en el plato, en restaurante de China.

Ese es el valor que se estima tiene el contrabando de esa especie en extinción y cuya reproducción solo se registra en alto golfo de California o mar de Cortés.

Y en el barrio Chino de Estados Unidos tiene un costo inferior, aunque también superlativo. Es un producto de consumo de lujo, proveniente de un mercado ilícito depredador.

Desde 1975 está en veda permanente y en 1977 entró en vigor el apéndice primero de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, con el que quedó prohibida su venta.

El boom de la captura ilícita de totoaba se registró entre 2010 y 2011.

En el proceso de pesca, los criminales están acabando con otra especie: la vaquita marina, cuyos últimos ejemplares apenas rondan los 50 o 60 animales.

A pesar de la veda y la prohibición de su venta, la captura ilícita continúa, por el incentivo perverso de su elevador valor.

Un pescador recibe alrededor de 8 mil dólares por un kilo de buche de totoaba y de ahí el precio varía, al alza.

Por eso es que se ha intensificado la vigilancia. En la tarea participan la Secretaría del Medio ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que encabeza Rafael Pacchiano, a través de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), las Secretarías de Marina y la Defensa Nacional, la Comisión Nacional de Seguridad, a través de la Policía Federal y la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca).

El equipo se coordina a través del Centro de Operaciones Interinstitucionales San Felipe y utiliza dos embarcaciones menores de bajo calado, vehículos para recorridos terrestres; 135 elementos navales, inspectores federales de Profepa, elementos de la Policía Federal, más 13 embarcaciones, un buque con helicóptero, un avión y cinco vehículos especiales del Programa de Atención Integral al Alto Golfo de California, que incluye acciones para prevenir actividades de pesca ilícita, combatir el tráfico ilegal de especies marinas protegidas y la presencia de grupos de la delincuencia organizada relacionados con esta actividad.

En un año se han logrado importantes resultados, pero el crimen y la depredación continúan. Al tiempo.

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Twitter: @marco_mares