Fortuna y poder

Videgaray, vaso medio lleno

La caída de la producción petrolera es la causa por la que la economía mexicana no crece a tasa más alta.

Es al mismo tiempo el motivo por el cual el gobierno mexicano no puede reducir los ingresos públicos que obtiene vía la recaudación.

Y consecuentemente, tampoco puede atender las preocupaciones de la iniciativa privada, que pide entre otras cosas aplicar la deducibilidad inmediata de inversiones.

El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, lo tiene muy claro: la prioridad de México es mantener y fortalecer la estabilidad macroeconómica.

Unos días después de haber revisado a la baja su pronóstico de crecimiento en un punto porcentual para el cierre de 2015, el titular de las finanzas públicas prefiere ver el vaso medio lleno.

“La economía mexicana está creciendo; crece más que en el pasado, más que las economías de América Latina y las de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y EU.

Sin embargo admite que la industria nacional principal, la minera-petrolera, registra una caída persistente desde hace una década. Si se hubiera mantenido la producción petrolera en los 2.4 millones de barriles diarios, el PIB estaría creciendo medio punto porcentual adicional.

Eso es lo que explica la falta de un crecimiento a una tasa mayor, en los últimos años y en los últimos meses.

Pero en un contexto de adversidad internacional, en el que se han deslomado los precios del petróleo y de las materias primas, y el bajo crecimiento mundial, destaca el crecimiento económico de México, que en el primer trimestre registró una tasa de 2.5 por ciento.

El secretario de Hacienda observa una tendencia de recuperación de la economía, impulsada por una mayor capacidad de consumo de los mexicanos en un entorno de menores precios en electricidad, gasolina y servicios de telecomunicaciones.

Pero además observa un avance claro contra la informalidad con el aumento de 9.3 millones de contribuyentes, que representan 25 por ciento más en los últimos dos años.

Y más importante todavía la despetrolización de las finanzas públicas al caer de 40 por ciento a 16 por ciento los ingresos petroleros.

Videgaray prefiere observar el vaso medio lleno. Al tiempo.

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