Fortuna y poder

Poder de mercado y aumento de pobres

La economía mexicana registra un fenómeno de “poder de mercado” cuyo efecto pernicioso daña la capacidad adquisitiva de la población económicamente más pobre.

Es de tal magnitud el efecto negativo del “poder de mercado” —los economistas lo califican como asimetrías en el traspaso de precios del productor al consumidor— que de no registrarse habría ¡1.7 millones de pobres menos! de los que registra el último reporte del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

De acuerdo con la última evaluación de ese organismo, en 2014 aumentó en 2 millones el número de personas en situación de pobreza alimentaria.

El Banco de México concluye que si funcionaran adecuadamente los mercados y existiera mayor competencia, el efecto negativo contra los más pobres sería menor.

Sin tales asimetrías, el aumento en el número de pobres hubiera sido inferior en 1.7 millones de personas.

El “poder de compra” no es otra cosa más que la discrecionalidad que tienen algunas cadenas productivas para transferir el alza en los precios al productor, al precio del consumidor final.

El Banco de México ha identificado 41 productos de consumo generalizado —que van desde las carnes de res, cerdo y pollo hasta el huevo, la leche y los frijoles— en los que la falta de competencia y el funcionamiento inadecuado de los mercados provoca que los productores traspasen el aumento de precios de los insumos al consumidor.

Pero en sentido inverso, no los traspasan o por lo menos no en el mismo monto, cuando bajan los precios.

Un ejemplo es la cadena maíz-tortilla, en el que la brecha entre los precios de algunos de sus insumos y los precios al productor de la harina de maíz se ha ampliado en los últimos 15 años.

A partir de 2011 se observa que la caída en los precios del maíz no se ha traducido en menores precios de la harina ni de la tortilla.

Lo mismo pasa con la cebada-cerveza.

Los ejemplos se repiten en 41 productos.

Sin esas asimetrías, del año 2006 al 2014 la inflación anual habría sido 13 puntos veces menor.

El poder adquisitivo de los hogares urbanos del primer quintil —es decir, de los hogares más pobres— hubiera sido mayor en 686 pesos en 2014.

La Comisión Federal de Competencia Económica, que preside Alejandra Palacios, tiene una enorme asignatura pendiente para enfrentar estas asimetrías que perjudican a los mexicanos más pobres. Al tiempo.

 

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