Fortuna y poder

Monsanto, la paradoja del maíz

México, orgullosamente, es centro del origen del maíz. Todos los días escuchamos, en el discurso oficial y entre la sociedad en general, que somos un pueblo producto de la cultura del maíz.

Sin embargo, México se ha convertido en un importador creciente del grano. Aunque es el quinto productor de maíz en el mundo, al mismo tiempo es ¡el segundo importador en el planeta!

Las predicciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos advierten que, de mantenerse el crecimiento de las importaciones en la última década, en 10 años más pasarán de 10 millones de toneladas a 15 millones.

¡Desplazaríamos a Japón del primer lugar como importador de maíz!

El hecho, que por sí mismo ya es grave, además resulta paradójico.

¿Por qué? Porque al mismo tiempo que se mantiene la prohibición para la producción biotecnológica de maíz, importamos toneladas de maíz biotecnológico.

Manuel Bravo, presidente y director general de Monsanto en Latinoamérica Norte, subraya: “Está prohibida la producción biotecnológica, ¡pero no su consumo!”.

De hecho consumimos maíz transgénico importado, lo que comprueba en los hechos, y aseguran miles de estudios científicos, que los transgénicos son inocuos. En los hechos la importación creciente de maíz se convierte en una paradójica injustica para los productores mexicanos.

La importación de 10 millones de toneladas representa un valor de 40 mil millones de pesos anuales que benefician a los productores de Estados Unidos.

Si se pagara esa cantidad a los productores mexicanos saldrían de la pobreza alrededor de 200 mil personas que viven del campo.

Con el propósito de aumentar la producción, la productividad y los ingresos de los productores, Monsanto invertirá este año 500 millones de pesos en investigación, innovación y desarrollo.

Para duplicar la producción de alimentos, dice Bravo, no hay más que la tecnología, la innovación y el desarrollo. El principal reto es superar el estigma de la producción biotecnológica. Ojalá que el gobierno mexicano se atreva a dar el paso.

Saldos

El presidente de HSBC, Luis Peña, brinca de gusto por la colocación de mil 500 millones de euros de bonos globales a 100 años que hizo el gobierno mexicano. HSBC fue el banco colocador y Peña aprovecha para desmentir los rumores de que la institución en México y Latinoamérica está a la venta. La desinversión de HSBC prácticamente ya concluyó, afirma.

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