Fortuna y poder

Minisalario del miedo

El debate sobre los salarios mínimos iniciado por el gobierno capitalino de Miguel Mancera está superando las expectativas del gobierno federal y de la propia iniciativa privada.

Más allá de la rebatiña por la paternidad de la iniciativa, las autoridades del gobierno federal, los hombres de negocios y los responsables de la política antiinflacionaria ven con preocupación que el debate sobre los minisalarios gana terreno mediático y en amplios segmentos de la población.

Parece que sobre la simple oposición y rechazo al aumento por decreto de los salarios mínimos, los empresarios y el gobierno se verán obligados a presentar una contrapropuesta.

El tema de la revisión de los salarios mínimos cayó como fuego sobre pasto seco. Es decir, precisamente en una compleja situación de decrecimiento económico, reflejada en una creciente debilidad en los ingresos y, por ende, del consumo de las mayorías; la discusión en torno al aumento de los salarios ha desatado una oleada de aceptación generalizada que amenaza con convertirse en un peligroso reclamo social.

En el mejor de los casos, ese reclamo social podrá reflejarse en las urnas a través de los votos.

El tema de los bajos niveles salariales no es nuevo. Para nadie es un secreto la polarización de la riqueza y la pobreza en México.

Lo que ha ocurrido es que resulta muy difícil convencer a quienes menos tienen, que son precisamente la mayoría en este país, de que todavía no se pueden aumentar los salarios so riesgo de desatar la inflación.

Lo que sí es cierto es que el debate se ha fundado en mentir con la verdad.

¿Por qué? Porque se ha dicho que seis millones de mexicanos ganan salario mínimo.

Según las cifras del Consejo Coordinador Empresarial, de Gerardo Gutiérrez Candiani, y la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, en realidad son un millón de trabajadores los que perciben minisalarios. Una parte importante se concentra en las Pyme, pero la mayoría está en la economía informal. Las percepciones en el sector privado oscilan entre tres y cinco salarios mínimos.

Pero cuando los salarios en general son muy bajos, los detalles en realidad no son importantes.

Hay que tener cuidado con un debate sano pero que puede impactar en los terrenos político y económico.

Saldos

- Por vacaciones de este reportero, reanuda su publicación el próximo 2 de septiembre.

http://twitter.com/marco_mares

marcomaresg@gmail.com