Fortuna y poder

Mercado de autos, deprimido

El mercado de automóviles en México ¡está deprimido!

Por primera vez desde 2009, durante los primeros cinco meses del año, en este 2014 ha presentado una cifra negativa de -0.5 por ciento.

Los distribuidores han encendido los focos rojos y hacen un llamado de alerta a las autoridades.

Incluso, la tradicional rueda de prensa que ofrecen las armadoras y los distribuidores, esta vez se realizó por separado.

Y es que son dos caras de la misma moneda: por un lado refleja el éxito exportador, que coloca a la industria en el cuarto lugar mundial.

Y por el otro lado refleja una severa problemática que mantiene estancado el mercado nacional de venta de autos.

Más allá del problema estructural que ha sido denunciado persistentemente, fundado en la corrupción y discrecionalidad de un par de jueces que han permitido la importación masiva de autos chatarra de Estados Unidos, el estancamiento de las ventas de vehículos en el mercado nacional es mucho más grave.

El presidente de la AMDA, Guillermo Prieto, advierte que el Índice de Confianza del Consumidor está en los mismos niveles de 2009.

La gente no está saliendo a comprar y “no somos el único sector”, enfatiza el ex presidente de la Bolsa Mexicana de Valores.

La industria automotriz debería ser un motor de crecimiento y desarrollo, pero no lo está siendo en lo que toca al mercado interno.

Hoy se coloca la misma cantidad de autos que se vendía hace 10 años en el país.

De acuerdo con un estudio de la AMDA, en términos de ventas solo Indonesia, India e Irán están por debajo de México.

Y comparado con Brasil o Argentina, también salimos perdiendo.

En México se venden ocho o nueve vehículos por cada mil habitantes, mientras que en Brasil se colocan más de 18 y en Argentina más de 20.

El problema, sin lugar a dudas, revela no solo la problemática de un sector deprimido por circunstancias o factores sectoriales.

También deja claro que el bajo crecimiento económico y la enorme desigualdad y pobreza en el país son un enorme obstáculo para la demanda y el consumo.

Urge un mayor crecimiento, pero también una mayor y mejor distribución de la riqueza.

marcomaresg@gmail.com

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