Fortuna y poder

Fiebre mexicana por Twitter

La noticia corrió como ¡pólvora encendida! Twitter solicitó autorización para cotizar en  la Bolsa Mexicana de Valores a través del Sistema Internacional de Cotización (SIC).

La casa de Bolsa Deutsche Securities hizo la solicitud a nombre de la firma de microblogging, que opera en la Bolsa de Nueva York. De autorizarse, los inversionistas mexicanos podrán comprar títulos de la red social desde el mercado de valores mexicano.

¿Pero cómo fue? ¿Por qué a la exitosa empresa del pajarillo azul se le ocurrió voltear hacia México?, se preguntan muchos alejados del sofisticado mercado bursátil. La razón es simple: rentabilidad.

Resulta que aquí es más barato invertir en Twitter o en cualquiera otra empresa que en el extranjero. ¿Por qué?, porque aquí se paga solo 10 por ciento de impuesto sobre ganancias al capital, mientras que en el extranjero pagan 35 por ciento.

O sea que no fue exactamente que Jack Dorsey hubiera buscado la posibilidad de listarse en México. No fue la oferta de la emisora. Fue la demanda de los inversionistas mexicanos o simplemente los inversionistas que compran y venden desde el piso de remates mexicano.

En otras palabras, fue el interés de los inversionistas mexicanos lo que estaría permitiendo la posibilidad de que se comercien las acciones de Twitter desde México.

Hay que recordar que desde noviembre de 2013, cuando Dorsey colocó a Twitter en bolsa, sus ingresos crecieron más de 100 por ciento.

También se trata de un reconocimiento implícito a la operación del SIC en el que cotizan empresas como Apple, GM y bancos internacionales. Pero, sobre todo, muestra la fiebre mexicana por participar en la oleada alcista del pajarillo azul.

Para que se atienda una solicitud de cotización como esa hace falta una demanda de al menos un millón de dólares, aunque también hay que decirlo, en realidad no hay un mínimo como tal, nos aseguran los que saben.

Saldos

Ayer el pleno de la Comisión Federal de Competencia Económica, encabezada por Alejandra Palacios, no salió ni a comer para analizar la nueva Ley de Competencia Económica. Obviamente no fueron consultados sobre la iniciativa que le blinda para evitar su captura, le somete a resoluciones de la Corte y le impone un sistema de pesos y contrapesos. Claro, también le confirma su autonomía.

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