Fortuna y poder

Carstens, el huracán que viene

Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, sin duda, es uno de los hombres más experimentados del sector financiero mexicano, pero sobre todo uno de los mejor informados, por eso su advertencia sobre el huracán categoría cinco que acecha a la economía mexicana debe ponderarse en su exacta dimensión.

En los últimos días y en distintas entrevistas, ha dado la voz de alerta sobre el riesgo Trump.

El responsable de la política monetaria de México anticipa un efecto negativo muy fuerte para la economía mexicana si el candidato republicano, Donald Trump, triunfa y se convierte en presidente de Estados Unidos.

Si ocurre y cumple su promesa de hacer que EU abandone el Tlcan, México tendría que adoptar medidas extraordinarias de política monetaria y fiscal.

La Junta de Gobierno del banco central tiene prevista una reunión para el próximo 17 de noviembre, luego de que se defina la carrera presidencial en EU el 8 de ese mes, para determinar qué acciones habrán de tomarse frente al escenario que esté vigente en ese momento.

Faltan 36 días para que se defina quién gana la carrera presidencial de EU: Hillary Clinton o Donald Trump.

Es previsible que en ese tiempo la volatilidad cambiaria se intensifique y se traduzca en una mayor depreciación del peso frente al dólar.

Y si se cumple el peor escenario para México, en el que gana Donald Trump, el gobierno mexicano tendrá que tomar medidas de emergencia.

La semana pasada el Banxico elevó su tasa de referencia, de 4.25 a 4.75 por ciento, como una medida que busca paliar y eventualmente anclar las expectativas inflacionarias.

Frente a la tormenta de volatilidad, el banco central elevó la tasa de interés.

Pero de acuerdo con la perspectiva del banquero central, todavía podría venir lo peor: un huracán categoría cinco.

Agustín Carstens ha sido enfático en la necesidad de fortalecer la estabilidad macroeconómica.

Deben actuar de manera coordinada las políticas fiscal y monetaria para que la economía mexicana pueda superar el temporal.

Pero en el peor de los escenarios tendrían que tomarse medidas extraordinarias tanto en lo fiscal como en lo monetario.

Carstens no adelantó qué medidas se tomarán, pero lo más probable es que tendrán que hacerse nuevos recortes al presupuesto, mayores aumentos a la tasa de interés y eventualmente inyecciones de dólares para aminorar una mayor depreciación cambiaria. Al tiempo.

SALDOS

Gustavo de Hoyos, presidente de Coparmex, emprendió una batalla quijotesca. Busca que sea el pleno de la Corte la que se pronuncie sobre el fondo de la deducibilidad acotada a las prestaciones de los trabajadores, que está vigente desde 2013 como parte de la reforma fiscal. Quiere que la deducibilidad sea al 100 por ciento. La exigencia es legítima y justa. Sin embargo, se ve cuesta arriba cuando la recaudación que se ha logrado sustituye la caída de ingresos por el desplome del precio internacional del petróleo. A ver.

marcomaresg@gmail.com

Twitter: @marco_mares