Fortuna y poder

Bicentenario, quiebra anunciada

La de Banco Bicentenario es una quiebra anunciada. Lo sorprendente es que su revocación y liquidación ocurre en apenas ¡60 días!

Y el pago a los depositantes se realiza en un plazo de entre ¡uno y tres días!

Es el primer caso de quiebra de un banco que se da desde la crisis bancaria de 1994-1995.

Es el fracaso de la administración privada de un banco y el éxito de una nueva regulación que permite resolver una quiebra en tiempo récord.

Lo que ven las autoridades financieras, hasta ahora en Banco Bicentenario, es un plan de negocios incumplido.

Incumplió su propia meta de colocar 496 millones de pesos; únicamente colocó 30 millones, en 14 créditos. Más la falta de voluntad de sus accionistas para inyectar el capital al que se comprometieron, en el momento más crítico.

Su capital contribuido era de 485 millones de pesos y se redujo en 374 millones, dando como resultado un capital contable de 111 millones de pesos, inferior al mínimo regulatorio.

Al cierre de junio el capital de Banco Bicentenario cayó de 9.99 a 2.98 por ciento.

Banco Bicentenario, a pesar de las advertencias y de las solicitudes de las autoridades para que corrigiera el rumbo e incluso inyectara capital, ¡no lo hizo!

La liquidación de la institución se realiza en virtud de la reforma financiera.

Se trata de un procedimiento prácticamente quirúrgico que permite al gobierno actuar rápidamente, antes de que se genere un riesgo para todo el sistema financiero y permite pagar de inmediato a los depositantes.

El IPAB, de Lorenzo Meade, pagará alrededor de 146 millones de pesos a los 267 ahorradores de Banco Bicentenario.

Ni uno solo de los depositantes perderá su dinero. Sí perderán los accionistas del propio banco.

Y es que la reforma financiera convirtió en ley lo que hasta antes venían siendo normas administrativas.

Hubo una gran coordinación entre Hacienda, la CNBV y el IPAB para aplicar la ley.

Sin contagio y sin retardo se resuelve la primera quiebra bancaria en tiempos de estabilidad.

Saldos

- México tendrá un beneficio económico de cerca de 2 mil millones de dólares y será escaparate mundial, por cinco años consecutivos, con el regreso a la Ciudad de México del Gran Premio de la Fórmula 1. La participación de la secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu, para lograrlo fue determinante.

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