Fortuna y poder

BMV, destape inminente

En los próximos siete días hábiles será destapado el nuevo director de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

El 1 de diciembre, cuando se ratifique a Jaime Ruiz Sacristán como nuevo presidente de la BMV —lo cual, desde ahora le puedo asegurar que será confirmado—, tendrá que hacerse público quién se encargará de la operación cotidiana del mercado bursátil.

En ese tiempo, y quizá en menos días, tendrá que estar despejada la incógnita y, aunque se reserve el nombre para el 1 de diciembre, deberá estar aprobado el nombre del nuevo director de la BMV.

Luis Téllez Kuenzler renunció al doble cargo de presidente y director general de la BMV, y un grupo de accionistas tomó la decisión de proponer a Ruiz Sacristán y dividir los cargos, para que alguien más se encargue de la dirección operativa.

Se ha registrado una gran cantidad de especulaciones en torno a la sucesión en el mercado bursátil y se han barajado muchos nombres.

Ayer se reunieron los integrantes del Fideicomiso de Control y el Comité de Prácticas Societarias, que presiden Luis Robles Miaja y Alfonso González Migoya, para analizar a los candidatos, pero todavía no sale “humo blanco” del cónclave bursátil.

El tiempo sigue avanzando y continúa el análisis minucioso de los candidatos.

Hay cuatro candidatos. Dos son internos: Pedro Zorrilla y Jorge Alegría. Y otros dos son externos: José Oriol, del JP Morgan, y Eduardo Navarro, que renunció recientemente a la dirección general de Accival, Casa de Bolsa y quien presuntamente cuenta con el apoyo de don Roberto Hernández, de Banamex.

Téllez deja el mercado bursátil con buenos números. Las ventas aumentaron a una tasa anual compuesta de 10.2 por ciento de 2008 a 2013, al pasar de 1.4 a 2.3 mil millones de pesos, y el precio de la acción aumentó casi 300 por ciento, al pasar de 9.66 en 2008 a 28.5, y distribuyó 3 mil 670 millones de dividendos.

El financiamiento de la BMV a las empresas aumentó notablemente mediante acciones, Fibra y certificados de capital de desarrollo.

Al renunciar, Téllez desactiva las demandas que Elektra interpuso en su contra.

Esa emisora continuará cotizando en la canasta del IPC —la intención de que quedara fuera originó la embestida legal de la emisora contra el presidente saliente— por lo menos un año más, hasta que la BMV revise si cumple o no con los parámetros para continuar, tal y como analiza al resto de las emisoras.

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