Fortuna y poder

Afore, ¡la pesadilla!

La intensa volatilidad que afecta a los mercados internacionales y al país, y que parece algo muy remoto para el grueso de los mexicanos —salvo por la devaluación del peso— puede convertirse en una cruel pesadilla para los 53 millones de nacionales que ahorran en las Afore.

La elevación de las tasas de interés en Estados Unidos puede  generar fuertes minusvalías en los ahorros de los trabajadores, que hoy, por cierto, son insuficientes para garantizarles una pensión digna.

Y en el peor de los escenarios puede cruzarse la insuficiencia de las aportaciones obligatorias y las pérdidas de mercado, ante la inexorable alza en las tasas de interés que en algún momento decretará la Reserva Federal estadunidense.

El problema no es menor. De hecho, se observa como la punta de un inmenso iceberg en un ambiente de neblina densa.

La voz de alerta del regulador del Sistema del Ahorro para el Retiro, Carlos Ramírez, se escucha como un apagado grito en la oscuridad.

No debe postergarse más la discusión, dice en síntesis: hay que cambiar la ley para aumentar la aportación obligatoria de 6.5 a 12 por ciento y para ampliar el régimen de inversión que permita diversificar los riesgos.

A punto de cumplir sus primeros 18 años de vida el sistema privado de pensiones en México tiene ese doble desafío.

Y es que la aportación obligatoria en México es de 6.5 por ciento mientras que en Chile se ahorra  10; en Perú 12 y en Colombia 13 por ciento.

Entre todos los países de la OCDE, México es en el que menos ahorran sus trabajadores para su pensión.

Tiene que incrementarse el nivel de aportación obligatoria. Pero también debe modificarse el régimen de inversión de las Afore.

En México se concentra peligrosamente; 70 por ciento de las inversiones de los 2.5 billones de pesos de las Afore, y están en instrumentos y deuda corporativa.

Además, por ley las Afore solo pueden invertir 20 por ciento en instrumentos extranjeros, y 80 por ciento está en México, en un sistema financiero relativamente pequeño, con todos los riesgos que implica tener la mayor parte de los huevos en una sola canasta.

La pesadilla se puede cumplir; hay que evitar el iceberg que tenemos enfrente. Al tiempo.

marcomaresg@gmail.com

http://twitter.com/marco_mares