Cuestión Política

No podemos apostarle al fracaso de México

Los tiempos aciagos de credibilidad que enfrentamos, nos deben de obligar a hacer un alto en el camino. No podemos seguir apostándole al fracaso de la nación. No. Para nadie es conveniente persistir en una cruenta lucha que solo nos divide como país. Ya basta!

Y es que cada día que pase sin que se logren consensos, la justicia y la paz serán cada vez más lejanas, sin que vuelvan a ser el común denominador. Dos premisas a las que siempre estuvimos acostumbrados.

Asistí ayer a la entrega del Premio Nacional de Deportes 2014, en el Patio Central de la Secretaría de Educación Pública. Escuché una pieza de oratoria, con una retórica casi perfecta, de un hombre que ha sido criticado por su quehacer político, pero con una brillantez de excepción, cuyo discurso me hizo reflexionar. Él es Emilio Chuayffet Chemor, titular de esa dependencia.

A propósito de los enfrentamientos, Chuayffet expuso que México reclama poner en marcha un movimiento colectivo que sume y no divida, que levante y no derribe, que deponga el interés de los unos para comprometerse con el bienestar de todos.

Y para enfatizar su alocución, arguyó, la ley no se habrá de rendir ni a la intolerancia ni a la violencia.

Chuayffet aseveró que la transformación comienza desde las conciencias, y es la enseñanza la mejor vía para que enarbolemos un proyecto en el que se diluyan los desacuerdos y se fomente un verdadero entendimiento.

Expuso, México es un país que sabe, a pesar de todos sus problemas y todas sus carencias, que el auténtico poder renovador está dentro de las aulas; que la educación abre más puertas que el rencor, y que es ella la que cura a la intolerancia y la antipolítica.

No soslayó del difícil trance que ha enfrentado a los diversos sectores de la sociedad por la aparente inacción del gobierno, empero, hizo un llamado a las nuevas generaciones, a los jóvenes, ya que México necesita de su creatividad y de su rebeldía.

Agregó que la nuestra es una nación donde la esperanza tiene que fincarse en el muto reconocimiento y la convicción de unir a todos en un mismo propósito.

Hoy más que nunca debemos creer, de nueva cuenta, en la educación como el camino que afirme nuestros valores y renueve a nuestra sociedad.

Y aseveró el titular de la SEP, en su brillante discurso, que la transformación comienza desde las conciencias, y la enseñanza, la mejor vía para que enarbolemos un proyecto en el que se diluyan los desacuerdos y se fomente un verdadero entendimiento.

México es un país que sabe, a pesar de todos sus problemas y todas sus carencias, que el auténtico poder renovador se encuentra dentro de las aulas; que la educación abre más puertas que el rencor, y que es ella la que cura a la intolerancia.

Y puso el dedo en la llaga, porque hemos sido testigos de la violencia y la crueldad. Hemos escuchado el llanto y compartido la indignación. Los mexicanos, unidos y organizados, han levantado la voz y exigir lo que por esencia el Estado debe garantizarles: seguridad y justicia, igualdad y libertad.

México debe regresar al sendero de la paz duradera. La querrán los enemigos de la nación?