Cuestión Política

Los mexicanos no creen en los partidos

Envueltos en una crisis de credibilidad que les causará otra revuelta ciudadana y un desquite del electorado en las urnas, el PRD, Movimiento de Regeneración Nacional, el Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano recibirán de los pocos mexicanos que acudirán a votar el próximo 6 de junio, su moneda de cambio: rechazo para mantenerse en el espectro nacional.

Y no se crea que solo esos institutos recibirán el rechazo social. También el PRI, el PVEM y el PAN serán censurados por los connacionales que con mucha reflexión emitirán su voto en favor de quienes sí hayan logrado aportarle algo a los mexicanos con mayores carencias y que no pueden persistir en la pobreza extrema.

¿Fácil decisión, verdad? Empero, la gente ya se cansó de promesas malogradas. De que cada tres y seis años, los mismos "caraduras" de siempre, pretendan llegar a la máxima tribuna del país a enriquecerse y a llenarse de soberbia mientras dura el encargo.

Por ello, los partidos políticos deambulan entre ataques, mezquindades, descalificaciones, porque sus "representantes populares" no han sido capaces de legarle a más de 115 millones de mexicanos algo de estabilidad económica. O cuando menos, una paz social duradera.

Si bien es cierto, el Presidente de la República es el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de México y en él se apoyan los tres poderes de la Unión, la realidad es que los diputados y senadores no han logrado mantener al país en un clima de certidumbre.

Porque nadie más que ellos son los que elevan leyes y en supuesto conllevan "beneficios sustentables" a los mexicanos, que han esperado con paciencia de santo que los mal llamados representantes populares defiendan cuando menos la fortaleza del salario mínimo.

Asimismo, deberían velar para que los productos básicos de nuestra dieta alcanzarán para todos por igual, donde los precios de los mismos estarían regulados por iniciativas de ley elaboradas por "mexicanos patriotas" y no por un puñado de demagogos.

Hay que recordarles a los legisladores de la Cámara baja que para fortuna de muchos de nosotros, se largarán de funciones el 30 de agosto próximo, que gracias a sus errores, a su soberbia y prepotencia, muchos mexicanos ya dejamos de creerles como poder supremo.

Por esa y mil razones, los partidos políticos y sus representantes populares ya no gozan de ninguna canonjía con el conglomerado nacional.

Sin duda, el primer domingo de junio próximo los mexicanos se cobrarán la afrenta de que los diputados no hay querido convertirse en artífices de la defensa a ultranza de este país que se cansó de tanta injuria y promesas incumplidas.

Y el PRD, Morena, Movimiento Ciudadano y PT, son igual de culpables porque desde que emergieron a la luz pública y a partir de entonces, en todas sus campañas, han enarbolado la bandera de defensa en favor de los que menos tienen y ese manto, con honestidad, nunca ha llegado.

Y parafraseando al nefasto político franco-español, José María Córdoba Montoya, asesor de Carlos Salinas de Gortari, "los mexicanos aguantan todo, hasta los malos gobiernos", creo que esa frase quedará en breve, ya sin efecto. Ya cambiaron los tiempos.