Cuestión Política

Ni Revolución ni más revueltas

Si bien es cierto que el gobierno federal ha equivocado la táctica de mantener la paz social duradera en todos los rincones de la patria, la realidad es que los enemigos de la Nación -mencionados por propios y extraños, aún sin nombres y apellidos- persisten en mantener el clima de linchamiento en contra de la figura presidencial, de las instituciones.

Los mexicanos que nos hemos caracterizado siempre por ser entes de memoria cortoplacista, dejamos correr toda clase de mentiras, de rumores, de chismes de cafés, para afirmar a pie juntillas que la "Revolución de México está a la vuelta de la esquina".

Es lo que quisieran muchos, pero no los más de 115 millones de mexicanos que conformamos la república, como lo afirman de manera mal intencionada aquellos resentidos sociales que le apuestan al fracaso de México como Estado Republicano.

También es cierto que los desaparecidos forzosos así como los 42 de Ayotzinapa ha servido para echarle más fuego a la hoguera, a muchos "protestantes" que han causado destrozos al por mayor a particulares y a inmuebles públicos, no se les ha castigado conforme a derecho, ya que en esos grupos de auténticos malhechores y delincuentes, se enquistan los enemigos de la ley.

Jóvenes en su mayoría que no tienen más trabajo que causar daño a todo lo ordenado, a todo lo que se les cruza en su camino, se han fortalecido gracias a la debilidad del maltrecho gobierno federal.

No es posible que esos vándalos mantengan su libertad gracias a las negociaciones de los detentadores del poder, que se ganaron un lugar en la política, -muchos de ellos no por su capacidad- por las altas cuotas que pagan por persistir en mantener cacicazgos en todos los estados de la geografía nacional y que han sido al final de la historia, los ganadores de la revuelta que mantiene en ascuas a los connacionales en lo general.

A los del PRD se les olvidó que un gobernante de la calaña del ex presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, fue el que dio las órdenes para que la policía de ese ayuntamiento de Guerrero los detuviera y desapareciera hasta el momento a los 42 normalistas de Ayotzinapa.

Y qué tal se le llena la bemba al "líder" perredista, Carlos Navarrete -cuestionado hasta por su propia militancia- de endosarle al gobierno federal los yerros cometidos por el otrora edil de su partido.

Como vive extraviado –su estado natural- se le hizo fácil reclamarle el esclarecimiento de los hechos delictivos al presidente Enrique Peña Nieto, cuando si bien es cierto, por la gravedad del asunto, el mismo fue atraído por la Procuraduría General de la República (PGR) cuando lo conducente era dejarle en claro a la ciudadanía que ese hecho lamentable y que ha llenado de odio a muchos millones de mexicanos, lo propició la estupidez y la incapacidad de un gobernante del PRD.

Este 2015 que inició hace unas horas, deberá ser propicio para que los mexicanos encontremos la fórmula adecuada para que el odio no nos atrape más, donde aunque no se quiera, de persistir esa actitud, seguiremos acercándonos, lamentablemente, al cadalso.

Sin que medie ni la pacificación, menos la razón, donde los enemigos de México pretenden ganar la batalla al precio que sea.