Cuestión Política

Populismo el no incremento a gasolinas

Al anunciar que las gasolinas ya no tendrán alza a partir del 2015 y, por ende, los costos de los básicos y la depreciación económica ya no serán tan rudos para los mexicanos como hasta ahora, el PRI prepara su camino para ser otra vez mayoría relativa en el Congreso de la Unión, pese a que, por vez primera, ambas mesas directivas serán presididas por el PRD.

Y es que el anuncio hecho el miércoles por el titular de Hacienda, Luis Videgaray no ha sido valorado en toda su dimensión, tan es así que ni el propio Andrés Manuel López Obrador ni los detractores oficiales del sistema –léase Martí Batres, Gerardo Fernández Noroña, René Bejarano- y los "barones" que desee usted, amable lector, han declarado "ni a favor ni en contra" de la medida que, sin duda, hasta en filosófica demagogia, resulta favorecedora para todos por igual.

A partir de que el régimen de Felipe Calderón decidió "por estrategia económica" incrementar diez centavos mensuales por litro al costo de las gasolinas y el gas licuado de petróleo, los precios de todos los insumos se hicieron casi imposibles de adquirir y pese a que lo niegue el gobierno federal, el poder adquisitivo se hizo añicos.

Y, por supuesto, además de que será de beneficios sustentables en el mediano plazo el no incremento a las gasolinas, el asunto se traslada a las elecciones federales del año próximo, cuando el gobierno encabezado por Enrique Peña Nieto pretenderá renovarse como la fuerza política por excelencia de los mexicanos.

No hay que ser fatalistas o dramáticos. No. Empero, no hay que dejar de lado la serie de reformas constitucionales que alentó el propio jefe del Ejecutivo federal, muchas de ellas aún incomprendidas por el grueso de la población, como aquella donde se aprobó la participación de la iniciativa privada mexicana y extranjera en Pemex, le causaron estragos a la política interna de Peña.

Tan es así, que aún persiste en todo el país el levantamiento de consensos y recopilación de firmas, para dar marcha atrás a los decretos expedidos por el Presidente de la República en materia de energéticos.

Sin embargo, el acierto de no elevar más el precio de los hidrocarburos, además de que detendrá la pérdida económica del peso, será bien vista e incluso, aplaudida por millones de connacionales que no sabemos más cómo resolver la grave problemática financiera que agobia a todos por igual.

Llámele como quiera, apreciado lector, pero de que la medida es demagógica y populista, ni siquiera está a discusión.

Lo que queremos los mexicanos es que no haya más inflación y pérdida del poder adquisitivo. En un mundo lleno de modernidad, sin importar que las redes sociales ya han sentado sus reales, pero en donde se requiere de estabilidad económica y social como antes, podíamos disfrutar los mexicanos.

Ya hace falta disfrutar de eso que por momentos pareciera fruto de nuestra imaginación y que hace unos años, disfrutábamos con pasión. Tiempos que no volverán más.