Cuestión Política

PEMEX permite grave contaminación en Tabasco

La alta corrupción que permea en Petróleos Mexicanos (Pemex) ocasiona ya en varias entidades de la república, y en particular en Tabasco de manera grave, contaminación de los cuerpos de agua como ríos, lagunas, presas y hasta el manto freático, porque son arrojados a cielo abierto, recortes de la perforación de pozos petroleros que contienen cadmio, plomo y sosa, entre otros químicos.

En teoría, las industrias contratadas en exclusividad por la dependencia gubernamental para confinar con las más altas tecnologías todos los desperdicios y recortes que se desprenden de los hidrocarburos, aparentan trabajar en pro de la protección a la ecología y, sin embargo, su mercantilismo ambiental es causal para que Tabasco sufra, en los próximos tiempos, daños irreversibles que pondrán en riesgo la integridad de sus habitantes.

Y es que la complacencia de la paraestatal hacia empresas como Promotora Ambiental, S.A. (PASA), Caresa, Prosipa, INASA, Dowell Schlumberger, IAM, entre otras, ocasionan un desequilibrio ecológico porque no han sido capaces de actuar con estricto apego a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos que fue decretada en el año 2003, por el entonces presidente de México, Vicente Fox Quesada, para no causarle mayores daños a las poblaciones circunvecinas.

La Asociación Ecológica Santo Tomás, fundada en 1989, ha denunciado ante la Procuraduría General de la República, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y las instancias judiciales, a Pemex, por "simular que es una empresa limpia" y que sí, en cambio, ha ocasionado la pérdida de terrenos sustentables pero, lo más dañino, permita que se escurran al subsuelo los desperdicios ya referidos.

Hugo Ireta Guzmán y José Manuel Arias Rodríguez, ambos dirigentes de la Asociación mencionada, esgrimieron que la paraestatal "solapa a empresarios corruptos" que son dueños o representantes legales de las industrias citadas que como PASA, "hacen que trabajan" y que cobran emolumentos multimillonarios por un trabajo que no son capaces de desarrollar con honestidad, ya que engañan y causan grave riesgo a la sociedad en su conjunto.

Por ello, los referidos expertos en ecología reiteraron que llegarán hasta sus últimas consecuencias con tal de que Pemex obligue a las industrias citadas para que construyan confinamientos de residuos peligrosos y no ocasionen más daños a la salud de los tabasqueños, que está en riesgo latente por el desprendimiento de partículas tóxicas, producto de las perforaciones de los pozos petroleros.

La paraestatal tiene la obligación de verificar los sitios donde se tiran esos desperdicios que deben cumplir de manera legal las normas de seguridad y dejar de ser una industria que, además de obtener grandes dividendos económicos para las finanzas del país, proteja la integridad de miles de connacionales que sufrirán, en el mediano plazo, graves daños a su salud.