Cuestión Política

El PAN y su doble moral

La doble moral que manejan los partidos políticos, deja nuevamente al descubierto, lo innecesarios que resultan para la ciudadanía algunos institutos que han sido rebasados por las expectativas, ya que no cumplen con el cometido para el que fueran fundados. Y el PAN "es de esos jicotillos".

El video ventilado en medios de comunicación, donde el hasta el miércoles coordinador parlamentario del albiazul en el Palacio Legislativo, Luis Alberto Villarreal, protagonizó una fiesta con excesos y donde, por supuesto, no se cuidaron las formas, hizo más tenso el ambiente de ese partido que aún no concluye la fuerte crisis existencial que enfrenta al interior, desde hace ya varios años.

Es cierto, la fiesta celebrada en Puerto Vallarta, de la cual se guardó con gran hermetismo la grabación, fue estelarizada por el propio diputado federal, dejó también constancia que en su partido, las vendettas políticas se cobran en el momento preciso.

A lo largo de los casi dos años que lleva de ejercicio la LXII Legislatura federal, Villarreal fue señalado por algunos de sus homólogos, alcaldes y gobernadores de esa fracción, como "cobrador de favores", en efectivo o a cambio de colocar en puestos claves de administraciones, a gente afín.

Por ello, no resulta sorpresivo que el excoordinador parlamentario, dejara vacante la jugosa y vital posición que le redituó importantes utilidades, que quizá por envidia o, simplemente por la condición prevaleciente del ser humano, fuera exhibido de manera pública, con consecuencias irreversibles para Acción Nacional y para sus personales aspiraciones.

Sin pensar en ello, el diputado, uno de los hombres fuertes en el blanquiazul y en el parlamento mexicano, quedó al descubierto, cuando cobró favores para que algunas secretarías de Estado bajaran recursos federales lo mismo a ayuntamientos como entidades federativas.

Villarreal estaba envuelto en ese manto de impunidad como decenas de legisladores, lo mismo locales que federales, para engrosar sus bienes y cuentas personales que por lo regular, nunca son fiscalizadas por los órganos rectores y al final de sus tres años de ejercicio, salen multimillonarios y con una arrogancia aprueba de todo.

Al final del camino, el multicitado panista dejó en vilo su fragilidad al cobrarle las facturas que dejó pendientes en su labor como parlamentario, que por lógica, le endilgaron sus homólogos blanquiazules.

El caso Villarreal se suma a los cientos que vemos año con año en la farándula política, de la que los casi 120 millones de mexicanos ya están hartos de corroborar.

Por ello, los partidos políticos tendrán que redoblar esfuerzos reales y de probada calidad moral, si no quieren, de nueva cuenta, quedarse en la orilla de las preferencias ciudadanas, máxime ahora que ya fueron aprobadas, el año anterior, las candidaturas independientes que tanto exigieron los connacionales al reiterar que los institutos políticos están fuera de todo contexto.

No habrá prórroga para que la verdad persista como tesis máxima de la humanidad, aunque los hombres y los partidos políticos traten de corromper las reglas más elementales de la sociedad que no dejará nunca que la falacia sea el común denominador de nuestros tiempos.