Cuestión Política

México será un país de honor

El arraigo que obtuvo la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) de la PGR de una autorización judicial para el ex gobernador de Michoacán, estableció un nuevo derrotero en el Ejecutivo federal, porque ya ningún gobernante o funcionario público estará por encima de la ley.

Y es que el acierto de la dependencia para detener y mantener a Jesús Reyna bajo arraigo domiciliario, acusado presuntos vínculos con los llamados Caballeros Templarios, de Michoacán, puso en jaque a quienes de una forma u otra, cobijados por el poder supremo que le da la aparente inmunidad del cargo, han violentado el estado de derecho.

La detención de Reyna marcará un hito en la historia moderna de México. Se significará por la fortaleza del actual régimen, porque en estos tiempos de crisis, donde el dicho gubernamental ha perdido la esencia que antes lo caracterizaba, volverá al cauce que perdió en los dos pasados sexenios.

Y a juzgar por la actuación comedida y apoyada en el derecho que ha desempeñado el titular de la PGR, Jesús Murillo Karam, creemos que la instancia no detendrá en base a dichos de gángsters y delincuentes para arraigar, juzgar y encarcelar a quienes quizá en un momento determinado, no son culpables de la comisión de delitos graves, como ocurrió en la administración panista.

Ya es tiempo que México camine a un sendero de certidumbre en donde el funcionario público sea eso: un ente apasionado por su quehacer y la honradez que ya no le caracteriza.

Vemos pasar a gobernantes, presidentes municipales, legisladores federales, locales, funcionarios públicos y todos van por el mismo objetivo: hacerse multimillonarios y no volver a trabajar más en su vida banal. Lo lastimoso es que nadie recibe un castigo ejemplar por la osadía de robarle a la ciudadanía lo que por derecho le corresponde.

No existen ni mecanismos ni la honradez para exterminar de una vez por todas ese cáncer que ha padecido la nación desde tiempos inmemoriales porque, salvo contadas excepciones, la mayoría que han desempeñado funciones inherentes a los tres poderes de la Unión, han sido unos bandidos.

MEXICANA, AHORA SÍ EN QUIEBRA

Y en términos coloquiales de bandidaje, ahí está el lamentable caso de la ahora sí extinta Mexicana de Aviación, que quebró el pillo de Gastón Azcárraga Andrade -prófugo de la justicia- hijo de, ese sí, hombre emprendedor y honorable, don Gastón Azcárraga Tamayo, probo y de su tiempo.

Hace unos días, la otrora aerolínea más importante de México, sufrió los embates de una crisis que propició el propio Azcárraga Andrade, que se convirtió en el enterrador de los negocios de su padre, ya que a partir de 1990, cuando fue nombrado presidente del Grupo Posadas de México, poco a poco acabó con el capital contable de ese emporio.

El gobierno federal deberá actuar de inmediato para que sea encarcelado el multirreferido "empresario" que dejó sin empleo a más de 15 mil familias que dependían de los ingresos de la parte esencial de la aviación mexicana.