Cuestión Política

México aspira a la paz duradera

Las 10 medidas de Seguridad anunciadas ayer por el presidente de México, Enrique Peña Nieto, resolverá de fondo el grave problema de la delincuencia que azora a la nación en su conjunto.

De ahí, la serie de cuestionamientos e inacciones en los que ha caído el sistema por no aplicar la ley a delincuentes, será en el mediano plazo, cuestión del pasado.

A pesar de las críticas, ácidas muchas de ellas -de Javier Lozano, entre otros, senador panista y palero oficial de Felipe Calderón- lo que ayer requería escuchar la ciudadanía era el volver a la esperanza en estos tiempos difíciles, donde la credibilidad ha quedado sepultada a su mínima expresión.

Y es que no le quedaba al jefe del Ejecutivo más que "tomar el toro por los cuernos" y decirle a los más de 115 millones de connacionales que viven en la incertidumbre, "aquí está el gobierno para protegerlos".

Seguro de su alocución y sin presión, anunció entre los puntos más relevantes del discurso de poco más de media hora en el patio central de Palacio Nacional, el de la Ley de Infiltración del Crimen en las autoridades Municipales.

Precisó que el lunes enviará la iniciativa de reforma constitucional, que facultará al Congreso para expedir dicha legislación, la cual, establecerá el mecanismo para que la Federación asuma el control de los servicios municipales o en su caso, se disuelva un ayuntamiento cuando existan indicios suficientes de que la autoridad local está involucrada con la delincuencia organizada.

Los mexicanos estamos conscientes de la serie de conflictos que enfrentan los ayuntamientos, toda vez que en esas jurisdicciones, las policías han sido rebasadas debido a que la delincuencia permeó las estructuras esenciales.

Por ende, al estructurar el mandatario a esos cuerpos policiales, la creación obligatoria de policías estatales únicas, implicará crear un nuevo modelo policiaco, con lo que se dará un cambio cualitativo y cuantitativo.

Con esa medida, se pasará de más de mil 800 policías municipales "débiles que con facilidad pueden ser corrompidas a 32 sólidas corporaciones de seguridad estatal que sean más confiables, más profesionales y eficaces", reiteró Peña Nieto.

Será trascendente en el nuevo ordenamiento legal del país, que las acciones sean adoptadas de manera radical, con el fin de que la delincuencia no persista en convertirse en juez y parte ante la complacencia de la autoridad.

No debemos soslayar que la ciudadanía está decepcionada de los últimos acontecimientos violentos que han suscitado ese clima de crispación, que puede palparse en todos los rincones del país, donde pareciera ser que los grupos criminales son los que establecen los derroteros a seguir.

Habrá que darle al gobierno de Peña Nieto, otra oportunidad, quizá la última, de reivindicarse ante los mexicanos, principalmente a los que han padecido pérdidas de hijos, hermanos, consanguíneos y que sin dramatismos han enlutado miles de hogares.

No podemos seguir dejando que pase la vida sin freno. No. Los mexicanos no estamos acostumbrados a vivir entre violencia, ya que añoramos ese México, el de los valores sociales.