Cuestión Política

Medina Mora, millonario por la Corte

La elección de Eduardo Medina Mora a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dejó en claro la realidad que pinta de cuerpo entero al máximo órgano de impartición de justicia de México. Al otro poder de los tres que integran la nación, le vendría bien una autonomía auténtica, donde lo judicial no persista en seguir supeditada al poder Ejecutivo.

Desafortunadamente, la elección del otrora embajador de nuestro país en Estados Unidos, a la Corte, dejó a la vista de todos que a pesar de lo que se diga, el Presidente de la República en turno sigue con la batuta en la mano en cuanto a la designación de ministros de la SCJN.

En torno a ese órgano colegiado se han escrito una y mil historias. De que lo integran solo hombres y mujeres probos. Que todos llegan por méritos propios. Y eso, no es cierto.

Ya observamos amable lector que la designación de Medina Mora ha incumplido con una trayectoria como juzgador.

Nadie pone en duda su trayectoria como funcionario público. Cuando estuvo al frente de la Procuraduría General de la República (PGR) en el sexenio de Vicente Fox Quesada, dejó la imagen de que el sistema no lo había corrompido para esclarecer las denuncias que comenzaron a ser la "nota diaria nacional" y que se ligaban al crimen organizado.

Si bien es cierto que Medina Mora tiene aptitudes para indagar hasta sus últimas consecuencias tal o cual hecho, el conflicto que arrastra en estos momentos es que al frente de la embajada mexicana en Washington, su actuación no fue lo más límpido del propio sistema.

Muchos connacionales que viven del otro lado de nuestro país se quejan de que el ahora ministro de la Corte, no defendió nunca ninguna de las causas que se presentaron por el asesinato en contra de mexicanos o bien, de residentes americanos con doble nacionalidad.

Fue censurado como incapaz de defender igualitariamente el interés de los mexicanos que por causas diversas viven en la Unión Americana. Como embajador, dejó mucho que desear en favor de los indocumentados.

Su actuación fue discreta y en verdad dejó al arbitrio del destino, su manto protector como había ocurrido con otros de sus anteriores homólogos que sí hicieron acto de presencia y que sí se notó que se pusieron la camiseta de defensores de las causas difíciles.

Ello le costó muchas críticas de la comunidad mexicana y hasta de la afroamericana, por no intervenir con decisión en las represiones sufridas por mexicanos y que estuvieron a los ojos de todos.

Ahora en su nuevo encargo en el que estará por los próximos 15 años –donde se embolsará, si le dura la cuerda poco más de 75 millones de pesos en emolumentos– tendrá que demostrar que lo acontecido en Estados Unidos no era menester de su designación por parte del presidente Enrique Peña Nieto.

Lo que sí es un hecho es que Eduardo Medina Mora Icaza, persistirá en un sitial de privilegio con bonos, compensaciones, lujos, de los que escasos mexicanos disfrutan.

Porque la clase mexicana de "connacionales ilustres" como el referido, es cada vez más escasa. Quién fuera ministro de la Corte para amasar millones de pesos anuales producto de los altos salarios y vivir en la opulencia que desgarra y encabrona cada vez más a un país que registra mes a mes mayores índices de pobreza.