Cuestión Política

Hartazgo social contra partidos políticos

La denuncia presentada por la Fiscalía Especializada para la Atención contra Delitos Electorales de la PGR (Fepade) en contra de Arturo Escobar y Vega, ex dirigente del Partido Verde y hasta el miércoles anterior, subsecretario de Gobernación, marcará un hito en la nueva historia de México, toda vez que los partidos políticos ya fueron rebasados por la sociedad. Se consumó el hartazgo.

Si bien es cierto el ex funcionario del gobierno federal cumplió órdenes de sus superiores en el PVEM –léase Jorge Emilio González Martínez, dirigente de esa institución– de regalar, a 10 mil posibles votantes inscritos en el padrón del Registro Federal Electoral, una tarjeta de descuento para almacenes departamentales y cines, con lo que, según esgrimió la Fepade, se violó la Ley Electoral. El conflicto en lo general, es responsabilidad del Verde Ecologista.

Y no se trata de defender o "limpiar el honor" del aguerrido abogado y dirigente –no necesita de ello– sino de esclarecer que así como el PVEM ha violentado el estado de derecho –precisan los puritanos del PAN y PRD, igual o peor de malandrines que los verdes– la sociedad ya se cansó de ese juego perverso llamado democracia, donde como ocurre casi siempre, el perdedor por naturaleza es el ciudadano común.

Los partidos políticos han perdido la credibilidad de la sociedad, precisamente, por tanto abuso, por tanto escándalo, por la corrupción, por el mal manejo que han hecho de los dineros públicos que aportamos los mexicanos que sí pagamos impuestos y que queremos una mejor nación.

Si bien es cierto, Escobar fue descubierto y denunciado por su actuación como dirigente o integrante del PVEM, en la firma del contrato con la empresa Proyectos Juveniles para maquilar las 10 mil tarjetas de descuento y que fueron pagadas por el Verde con dinero público, los otros institutos políticos han cometido los mismos errores o más graves, con los fondos que salen de las arcas de la nación.

No hay que recorrer mucho camino mental para hacer un recuento de las fechorías que cometieron ex funcionarios públicos de Acción Nacional, de la Revolución Democrática y por supuesto, los del PRI y, sin embargo, ninguno de ellos ha sido encarcelado por sus latrocinios.

Al contrario, varios fueron premiados con diputaciones federales, senadurías, presidencias municipales y hasta gubernaturas. ¿Nombres?, sobran. La lista es interminable. Así se han conducido muchos de los que por designios del Presidente de la República en turno o fruto del padrinazgo caciquil, se hicieron multimillonarios a la sombra de nuestro bendito régimen que ha enriquecido a propios y extraños.

Serán trascendentes los próximos diez días para saber qué rumbo tomará la denuncia contra el propio Arturo Escobar, que si bien es cierto ha cometido errores como dirigente, es un hombre con una estructura mental bien cimentada, honrado, valiente y que el plagio de dinero ajeno no es su fuerte.

Pese a sus detractores, a lo largo de su carrera como legislador, ha demostrado su valía, ya que en las innumerables ocasiones que subió a tribuna para defender o proponer iniciativas, dejó siempre constancia de su enjundia y conocimiento profundo del derecho.

Su suerte está echada ya para adelante.