Cuestión Política

Denuncias penales contra el gobierno

Una de las máximas del presidente Enrique Peña Nieto, "acabar con la corrupción en el gobierno", ya está en marcha. La empresa Troquelados Nacionales, inició una denuncia penal en contra de funcionarios de Guerrero, por otorgar un contrato directo, sin licitación pública, como lo establece la Ley de Adquisiciones.

Son cientos de comercializadoras e industrias mexicanas que han sido marginadas por la voracidad de servidores, quienes a espaldas del gobernador Angel Aguirre Rivero, han autorizado decenas de compra-venta de artículos de primera necesidad, que se manufacturan en nuestro país y que son desechadas porque los funcionarios aplican la ley a su libre arbitrio.

Enrique Medina Chaires, abogado de ese negocio mexicano con ventas internacionales, informó que en unas semanas, el séptimo juzgado federal dará sentencia favorable de la demanda presentada en contra de los empleados del Ejecutivo guerrerense, toda vez que le asiste el derecho y, para ello, presentó recursos incontrovertibles.

Lo único que piden los empresarios mexicanos es que se respete la ley y en el caso de Guerrero, que anule el otorgamiento de la compra directa a Lazos Internacionales. Y se convoque a concurso público como mandata la legislación.

De acuerdo a la experiencia, son pocas las empresas que deciden irse por la vía penal cuando no obtienen contratos públicos toda vez que, se sabe, existen miles de candados y trampas para que las dependencias gubernamentales otorguen contratos al mejor postor.

Por ello, Troquelados Nacionales no esperó más acciones en su contra de parte de los trabajadores estatales de Guerrero y decidió denunciarlos, insistió Medina Chaires.

El plazo se cumplió, opinó el jurista, ya que lo exigido a ese gobierno, es echar atrás el otorgamiento de contrato directo a favor de la empresa, Lazos Internacionales, que incumple con todas las normas oficiales determinadas por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. (SCT)

La queja de los empresarios mexicanos es que por malinchismo y voracidad de integrantes del régimen de Guerrero y de otros ejecutivos estatales, cientos de industriales sufren la drástica contracción del mercado nacional, no propiamente por la crisis económica que enfrentamos todos por igual, sino porque persiste la corrupción en los tres niveles de gobierno.

El presidente Peña Nieto ha formalizado sus acciones en contra de funcionarios corruptos. Empero, a éstos, "les gana el sentimiento por el dinero" y deciden cancelar cualquier posibilidad de convocar a concurso público para otorgar contratos a empresarios mexicanos, a cambio de recibir cientos de miles y hasta millones de pesos por su "bonhomía".

¿Sabrá el gobernador guerrerense de las fechorías que cometen de manera consecutiva sus encargados de despacho?

Lo más lamentable es que la mayoría de los que llegan al gobierno, a lo único que aspiran es a enriquecerse a costa de particulares y a hacer negocios ilícitos sin ningún miramiento. Ya llegó el tiempo del cambio al podrido sistema. ¿Lo lograremos algún día?